EFEBarcelona

El músico Gerard Quintana, líder de Sopa de Cabra, tiene maletas llenas de textos escritos desde que era muy joven, pero no publicó su primera novela hasta pasados los 50, en 2019, y mañana llega de nuevo a las librerías con "L'home que va viure dues vegades", donde ha ido a lo más "profundo" de sí mismo.

A pesar de que los primeros lectores de esta obra, con la que ganó el Premio Ramon Llull de novela en catalán en enero, han dicho de ella que tiene un punto de realismo mágico, su autor ha explicado este martes en un encuentro con periodistas que liberado, tras publicar por primera vez, ahora es como "haberse vestido de minero y haber ido hacia mi yo más profundo, hasta encontrar piedras preciosas, que he intentado formaran parte de un mismo filón".

Publicada por Columna, y el día 10 de marzo en castellano por Planeta, en esta historia sobre sueños, segundas oportunidades y amor incondicional, el lector quedará impactado en las primeras páginas por un hecho que ocurre en una playa de Ibiza en 1999 y, posteriormente, descubrirá la peripecia de Salvador Martí, el hijo de un hombre que deberá luchar contra el destino tras recibir una herencia "envenenada" de su padre.

Junto al mar, en la Barceloneta, Quintana ha rememorado hoy que ya de pequeño se sentaba ante la mesa que tenía en su habitación y allí llenaba folios, porque quería ser escritor, pero cuando le preguntaban qué quería ser de mayor decía que astronauta, porque le parecía "menos pretencioso, siendo como era hijo de un hombre muy lector y sobrino de un tío que era guardián de los tesoros".

Este hombre, Pere Rodeja Ponsatí, era el librero de Can Geli, el establecimiento sobre el que vivía la familia y donde el escritor pasó muchas horas, debiéndole a su tío el amor por los libros.

De hecho, el personaje de Salvador Martí utiliza el seudónimo de Pere Ponsatí para firmar los poemas que incluye en el libro.

Gerard Quintana ha afirmado que ha querido empezar su segunda novela por el final, "con un acontecimiento trágico, tremendamente sobrecogedor", y que está basado en algo que le ocurrió a su mujer y sus dos hijos, aunque el desenlace fue diferente.

A partir de aquí, viaja hasta 1989 y 1991 para dar a conocer la peripecia de Martí y todo lo que sucede "ya no importa si es o no real, lo importante es que sea verosímil".

Juego de espejos y dualidades, también dice que en la historia "hay muchas capas, más allá de poder contar todas las desgracias, la destrucción vital de un personaje, que, sin embargo, consigue superarlo".

Coincidiendo con Salvador Martí en que "la realidad máxima es la poesía, la destilación en la que conseguimos que no haya nada sobrante", precisa que en su primera novela, "Entre el cel i la terra", había más ficción, porque aquí "la mayoría de lo escrito lo he vivido yo", avanzando que aparecen personajes reales y otros que son un "Frankenstein" de diferentes personas que conoce.

En un momento de la trama incluso aparecen unos jugadores de dardos, que beben güisqui en un bar de Girona, que son muy parecidos al grupo de amigos en el que se incluía el escritor Javier Cercas.

En este bajar a la mina interior, Gerard Quintana ha aseverado que ha acabado creando un artefacto que "es pura vivencia, transformada por el filtro literario, lo que hará que mucha gente se reconozca".

También ha querido dedicar el libro a "algunos que ya se fueron y a los que no pude decirles adiós, aunque uno de ellos pronunciara mi nombre cuando marchó, sin yo estar".

Después de sus dos experiencias literarias, el cantante ha desvelado que está iniciando una tercera novela con la que piensa ir "todavía más allá", puesto que ahora siente que puede proseguir con su sueño de la infancia en una Girona gris, donde era un niño tímido y retraído, con ganas de llenar hojas en blanco.