EFEValencia

El Palau de les Arts ha estrenado este domingo una coproducción de la ópera Norma, de Vicenzo Bellini, en la que tanto el director musical, Gustavo Gimeno, como los tres cantantes protagonistas, la soprano Mariella Devia, la mezzosoprano Varduhi Abramyan y el tenor Rusell Thomas, han rubricado una actuación de éxito.

Davide Livermore, el nuevo intendente-director artístico de Les Arts, ha sido también el responsable de la dirección de escena, con la que ha conseguido dar agilidad a esta ópera, destacada más por su excelente música belcantista que por su acción dramática.

La clave del éxito hay que buscarla, sobre todo, en la gran actuación de los tres personajes protagonistas: la veterana soprano italiana Mariella Devia dio vida a Norma, una sacerdotisa gala que, en su grandeza de espíritu, sabe convertir la rivalidad con Adalgisa (ambas enamoradas del procónsul romano Pollione) en complicidad solidaria entre mujeres.

A ello unirá una integridad moral, que le llevará también a clamar venganza contra el invasor romano y a reconocer su propia traición, aunque le conduzca a morir en la hoguera.

Devia dejó constancia de su virtuosismo en el aria Casta diva, cantada con dulzura y con un hilo de voz, después de una puesta en escena sugerente: en la parte alta de la encina, con la luna mágica a sus espaldas y con un fondo violeta, como posible tributo al día internacional de la mujer.

Enfrente tuvo a la mezzosoprano armenia Varduhi Abrahamyan, una voz arrolladora, que se desenvolvió con la naturalidad de una gran cantante que sabe sacarle todo el partido a su personaje.

Enamorada de Pollione, renuncia al amor al saber que su amante también lo es de Norma, con quien mantuvo unos dúos de gran fuerza y sensibilidad, como "O rimembranza... o non tramare" y, sobre todo, "Mira o norma... Sí, fino all'ore estremo".

El tridente protagonista lo completaba el tenor norteamericano Rusell Thomas, el procónsul romano, que desplegó un enorme caudal de voz, y espléndido tanto en los tonos intermedios como en los agudos. Con esa limpieza y arrebatadora voz no se le tiene en cuenta algunas imprecisiones físicas en sus movimientos.

Junto a los tres protagonistas, ejercieron también como excelentes comprimarios el bajo ruso Serguéi Artamov (el druida Oroveso), Cristina Alumno (Clotilde) y David Frucci (Flavio).

El otro puntal del éxito ha sido Gustavo Gimeno, el director musical, que ofreció una versión pasional, extrayendo todo el sustrato romántico de una partitura en la que se mezclan pasión, venganza, guerra, traición y también integridad moral.

Con Gustavo Gimeno, que es uno de los candidatos a acceder a la dirección musical del Palau de les Arts, la Orquesta de la Comunitat sonó como en sus mejores momentos, con modulación y matices. Junto a ellos, l Coro de la Generalitat, impecable en todas sus secciones, ofreció una de sus mejores actuaciones.

En esta coproducción con el Teatro Real de Madrid y la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO) Giò Forma ha realizado una escenografía limpia que pivota los cilindros metálicos (que dan forma a los árboles del bosque sagrado) y una encina de grandes dimensiones, que en este mes de marzo y en Valencia no puede evitarse la comparación con el cuerpo central de una falla.

Estos dos elementos escénicos están arropados por los efectos lumínicos y las videocreaciones, que añaden a la escena el paisaje boscoso y los elementos esenciales de la trama: fuego y guerra.

Si en la primera ópera como intendente Davide Livermora, estuvo poco arropado por los dirigentes de la Generalitat, propietaria del Palau de les Arts, en esta segunda ocasión en el palco presidencial estaban el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, y los consellers María josé Catalá, Máximo Buch, Asunción Sánchez Zaplana y Manuel Llombart.

Unos palcos más a la derecha se encontraba también el vicealcalde de Valencia, Alfonso Grau, procesado por el Caso Nóos, sin que todavía haya iniciado, al parecer, la luna de miel con su nueva esposa, que fue el argumento utilizado por la alcaldesa Rita Barberá cuando días pasado los periodistas le preguntaron si Grau iba a dimitir tras su procesamiento.