EFEMadrid

En España faltaban grupos de chicas que mostrasen más diversidad sexual y que además abordaran "los problemas de a pie" y se ríeran de ellos. "Porque ya había demasiada música cantándole a la luna y el sol", argumenta las componentes de Ginebras tras la publicación de su disco debut, "Ya dormiré cuando me muera".

"A la hora de componer solemos pensar antes de qué queremos hablar y nos basamos en lo le pasa a todo el mundo", señala a Efe la coruñesa Magüi, vocalista y encargada de la guitarra rítmica de este joven cuarteto que completan la alicantina Sandra (guitarra solista y coros), la madrileña Raquel (bajo) y la gaditana Juls (batería).

Con mucha "ironía, sin ponerse muy intensas", todo vale para sus letras de "tontirrock" (como llaman el género que practican), incluido "por qué una camiseta rota cuesta tanto dinero", como hacen en "Vintage", una caricatura del postureo que a menudo baña la margen de Madrid en la que ellas y su entorno se mueven.

"No es una crítica del todo, porque nosotras mismas nos metemos en el saco, que también compramos en esas tiendas, pero es que hemos visto que así llegamos mejor a la gente", explica la cantante del grupo.

No hay metáforas enrevesadas en su manera de escribir, como revela "Cosas moradas", su tema favorito del disco por la energía que contiene y que nació de una idea tan sencilla como enumerar cosas de un color en particular.

"La melodía salió sin querer y al terminarla nos dimos cuenta de que se parecía mucho a 'Gente de mierda' de Putochinomaricón, así que antes de que nadie nos dijera nada, decidimos reconocerlo nosotras mismas en la canción, que además le admiramos un montón", confiesa sin pudor.

El morado es por cierto el color del feminismo, una lucha que ellas abanderan en todos los sentidos. "Hay que interiorizar que todo el mundo debería serlo de primeras. Pero es que nosotras somos cuatro chicas tocando, una imagen que no acostumbra a verse, e intentamos ser referentes para otras niñas y demostrar que las mujeres no solo cantamos, que también tocamos instrumentos", apunta.

Con esa misma naturalidad tratan otros aspectos que son poco usuales en la música española, como la bisexualidad, que esta misma semana celebraba su día mundial.

"Eso es superimportante. En este grupo están representadas todas las sexualidades posibles. Como hablamos de lo que nos gusta, eso sale solo en las letras, pero no pretendemos abanderar nada ni ser iconos, ni tampoco buscamos llamar la atención hablando de ligar con una chica", defiende ante temas como "Metro de Madrid informa".

Musicalmente hablando, su debut es una descarga de energía fulgurante de apenas nueve cortes que bebe de las estructuras cortas del pop de The Beatles y que hace honor a su nombre, "Ya dormiré cuando me muera" (VananaRecords), "especialmente ahora que nos han cortado las alas con los confinamientos", reflexionan.

Producido por Pau Paredes, Ginebras juega a menudo a los cambios de tempo, a romper la canción y repetir, simulando el proceso natural en el que se alumbran las canciones, aunque algunas lleven forjándose tanto tiempo como la que lo abre, "Crystal Fighters".

"Somos superfans de su directo y de alguna manera es un homenaje, pero sobre todo lo utilizamos como representación (y exaltación) de la vida en un festival", explica Magüi, que se siente reconocida en cuanto a que el resultado del álbum, con otros cortes como "Paco y Carmela", se mueve entre "una sala de rock y una verbena".

Sus primeras maquetas despertaron la atención de festivales de música como el FIB o Mad Cool, de allí llegó su fichaje por su discográfica y después su crecimiento en Spotify, que las seleccionó para su radar y las hizo crecer en visibilidad.

Publicaron entonces su primer EP, "Dame 10:36 minutos" (2019), con temas que ya se pueden calificar de éxito, como "Todas mis ex tienen novio", "La típica canción" o su versión roquera del "Con altura" de Rosalía, y se avecinaba un verano prometedor... hasta que llegó el confinamiento y las cancelaciones de conciertos.

"El encierro por otra parte ha hecho que se haya consumido mucha cultura, así que resulta que en ese tiempo hemos crecido un montón, porque hemos seguido sacando cosillas, en redes sociales somos muy activas y a lo tonto hemos podido dar varios bolos", afirman, no sin dejar de acordarse de la mala situación en la que se encuentran las salas de música en todo el país.

A expensas de lo que pueda pasar en los próximos meses con la pandemia de COVID-19, ellas han conseguido cerrar varios conciertos hasta junio de 2021, como el que el 31 de octubre debería llevarlas a Murcia (sala Rem), el 12 de febrero a Valladolid (Porta Caeli) y el 13 de ese mes a Bilbao (Azkena). Además, el 11 de marzo andarán de vuelta por Madrid (Ochoymedio).

Por Javier Herrero