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Como una "no-novela" califica el periodista y escritor Bosco Esteruelas su nueva obra, "Gracias, asesino" (Ediciones del Genal), una historia tan disparatada como racional, que ofrece una visión muy personal de la primera etapa de la pandemia.

En forma de diario, que abarca del 25 de marzo al 21 de junio, Esteruelas narra su confinamiento en Málaga, frente al sol, con un estilo que empieza como si se tratara de una columna periodística para ir derivando en una ficción disparatada en la que las ratas se convierten en protagonistas de la historia.

"Distorsiono y exagero lo que es real, intencionadamente, para provocar la imaginación del lector", asegura a EFE el escritor, que ha querido volcar en la novela su propia experiencia "para luego dejar volar la fantasía". "Es un libro muy autobiográfico".

"Me sentía muy a gusto encerrado en mis cuatro paredes, con la maravillosa visión del mar como única compañía y permitiendo que entraran en la habitación figuras públicas con las que hablaba. Hay mucha ironía y comicidad en esta 'no-novela'", explica.

Un sentido del humor que queda claro con el argumento de la parte de ficción del libro. Tres ratas ilustradas, profesoras de la Universidad de Columbia, llegan a España para realizar una investigación sobre el coronavirus. Y Bosco Esteruelas decide organizar una Corrida de Beneficencia.

¿Por qué ratas? "Sinceramente no lo sé. A mí como a la mayoría de la gente la rata es un animal que me repugna y me da miedo (...) Sin embargo, esas ratas tendrán un protagonismo increíble en el libro y una función muy digna. Vaya, como escribo al final, 'el disparate estaba en mí y en mis semejantes. La lógica, el raciocinio y la humanidad en ellas'", explica.

Las peripecias de las ratas le sirven a Esteruelas para ir poniendo en el papel las mismas dudas y quejas que han asaltado a los ciudadanos desde que en el mes de marzo se decretó el confinamiento.

"Ha habido y hay mucho ruido. El ciudadano se ha sentido, y se siente, muy confundido. Desde las primeras informaciones procedentes de China se ha bombardeado a la sociedad con noticias contradictorias, algunas de ellas con intención de confundir más", reflexiona el escritor, para quien lo que queda claro de este drama es "la fragilidad humana".

La tragedia ha afectado y golpeado "a todos", pero a muchos más que a otros. "La verdadera desgracia ha sido ver cómo tantos ancianos murieron desprotegidos y sin ni siquiera tener el consuelo de sus seres queridos. Eso para mí es lo que más me ha afectado de esta pandemia".

Unas reflexiones -"Yo no busco en lo que escribo dar lecciones de nada, porque, de entrada, cuanto mayor soy menos certezas tengo", asegura- salpicadas de humor y críticas con el modelo de sociedad que hemos construido, por el "atropello ecológico, la intolerancia y la insolidaridad".

Un panorama pesimista: "Sería absurdo afirmar que el futuro es halagüeño. Yo he pretendido describir una realidad irreal", afirma Esteruelas, que lo que ha pretendido es ante todo que quien lea este libro se divierta. "Aunque en el trasfondo haya pesimismo, si apareciera en el mundo un virus contra el humor yo sería el primero en meterme mar adentro o irme a Marte", asegura.

Pese a ello, reconoce que el ansiado cambio de año no ha traído los cambios que esperábamos, como señala su libro. "A veces dudo si el maldito 2020 ha terminado, si nos encontramos al inicio de un año nuevo...".

Y aunque no quiere renunciar a la esperanza y recuerda el desarrollo en tiempo récord de vacunas contra el virus, también lanza una reflexión final: "El virus mental seguirá dentro de nosotros con nuestro comportamiento social, con nuestro desprecio a la naturaleza".

Alicia García de Francisco