EFEMadrid

Un día de hace años el escritor inglés James Norbury "sufría mucho" dentro de su cabeza, pero por casualidad, en una librería encontró un libro sobre budismo que le hizo mejorar su vida. A partir de ahí comenzó a escribir "Gran Panda y Pequeño Dragón", un libro ilustrado "sencillo" de "ideas poderosas".

Así lo defina a Efe el autor en una entrevista en la que reconoce que tras leer ese libro pensó que esas ideas que tanto le ayudaron a él podrían ayudar a otros. Una reflexión que le llevó a ponerse a escribir y dibujar "Gran Panda y Pequeño Dragón" (Nube de Tinta), un libro cuyos extractos e ilustraciones se han hecho virales en Instagram y Facebook.

"Nunca pensé que las imágenes se convertirían en un libro, originalmente lo hice como un pasatiempo para intentar difundir un poco de felicidad. Las imágenes se hicieron muy populares, así que pensé que hacer un libro era un paso natural", dice Norbury, quien se autopublicó este libro que ahora se ha convertido en un éxito internacional.

En concreto, en esta obra el Pequeño Panda y el Gran Dragón emprenden un viaje de un año en el que en cada estación tienen unas conversaciones sobre la vida, pero con una mirada fácil, de esas que huyen de la complicación para alcanzar la paz y felicidad de manera sencilla.

Es decir, una obra en la que da claves para mejorar algunos problemas que hacen que la salud mental flaquee en ciertas ocasiones, situaciones éstas sobre las que el autor afirma que hay "tabúes".

"Muchos de nosotros -dice- estamos condicionados a parecer fuertes en todas las circunstancias y se nos dice que sufrir una enfermedad mental es un signo de debilidad. Como resultado, no lo discutiremos y, por lo tanto, no podemos obtener ayuda. Creo que por eso algo como 'Gran Panda y Pequeño Dragón' puede ser muy útil, ya que muestra a las personas que lo que están sufriendo no es infrecuente y que está bien dejar salir estos sentimientos".

Por eso, cuando recibe mensajes de agradecimiento por esta obra Norbury les transmite a sus lectores que esos comentario son "importantes" para él ya que así se reafirma que su trabajo "vale la pena".

"El libro es adecuado para todos los que sepan leer o ser leídos. Creo que las experiencias de las que habla el libro son universales y las ideas que contiene podrían ayudar a cualquiera. Mucha gente lee el libro a sus hijos, quienes parecen entender las ideas básicas, lo cual creo que es maravilloso. Hacer que estos conceptos lleguen a los niños podría marcar una gran diferencia en su futuro", afirma.

Pese a que la ternura es el santo y seña de este libro, el humor también está presente aunque, matiza el escritor e ilustrador, no está "seguro" de que hacer reír sea una "herramienta poderosa".

"Las imágenes que hago son un poco graciosas, pero en realidad no uso personalmente el humor como herramienta. Cuando trabajaba de asistente en 'Samaritans' (red de ayuda telefónica) sé que si lograba hacer reír a la persona que llamaba era algo bueno, así que en este caso sí que puede que el humor sea útil", cuenta.

Aunque entre Pequeño Panda y Gran Dragón hay diferencias señaladas, Norbury confiesa que en él hay "más dragón" que panda, y por eso al realizar los dibujos trata de "nutrir" más su panda interior para que crezca.

En la actualidad Norbury vive en Gales con su mujer y siete gatos y pese a ser uno de los autores más aclamados su vida es "prácticamente la misma en la mayoría de los aspectos" a cuando era alguien anónimo.

"Como artista y escritor, me decepcionó que la mayoría de mis creaciones nunca fueran vistas por nadie. Pero eso ahora ha cambiado y estoy muy contento. Estoy más ocupado que antes, pero es bueno porque el trabajo que hago ahora está marcando la diferencia y estoy conociendo a mucha gente interesante y encantadora", concluye.

Pilar Martín