EFEGranada

El Ayuntamiento de Granada ha iniciado los trámites para que la zambra característica del Sacromonte sea declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, una carrera que ha comenzado con la aprobación por unanimidad de una declaración institucional en defensa de esta tradición centenaria.

Todos los partidos con representación municipal han apoyado este viernes en el pleno ordinario la declaración institucional para iniciar los trámites para el reconocimiento patrimonial a la zambra.

El alcalde de Granada, Francisco Cuenca (PSOE), ha recordado que la zambra es una seña de identidad propia con su raíz en el flamenco y en la identidad de Granada.

Este primer paso para una candidatura a la Unesco ha contado con el apoyo de representantes del mundo flamenco y del Sacromonte como Curro Albaicín, Marina Heredia o Salvador Maya, entre otros, que se han sumado a un proyecto que busca ahora sumar voluntades y lograr el respaldo del Gobierno central, la Junta y la Unesco para estar, el próximo año, entre las candidatas de todo el mundo.

"Estamos defendiendo una seña de identidad que merece su preservación, su conservación y su difusión", ha explicado Cuenca, que ha considerado que el reconocimiento de la Unesco le daría mayor protección, pero también difusión "para que todo el mundo sepa que la raíz de lo que hoy conocemos como el flamenco partió de Granada".

Aunque se ha perpetuado a través de la transmisión oral, la zambra -danza y música- es la ceremonia con más aporte de documentación histórica e iconográfica de cuantas existen.

Comparte alusiones en la literatura de los siglos XVII y XVIII junto a otros géneros flamencos y como peculiaridad de los moriscos de Granada. Incluye una modalidad de tangos y se caracteriza por una serie de bailes, cantos, recitados, sortilegios y juegos musicales como un rito lúdico y musical que acompañaba la ceremonia de la boda en la cultura andalusí.

La práctica de la zambra estuvo sometida a intentos de extinción tras la conquista del Reino de Granada, incluso fue prohibida por la Inquisición, pese a lo que sobrevivió de forma clandestina y se mantuvo en el Sacromonte.

Curro Albaicín ha agradecido y respaldado la iniciativa, ha recordado que el Sacromonte lleva muchos años pidiendo que se recupere el cante, guitarra y baile del barrio y ha recalcado que fue la primera coreografía del flamenco basada en un tema, en la boda.