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Mucho antes de que Miquel Iceta asumiera la cartera ministerial de Cultura, de esto hace solo tres semanas, los haikus se habían convertido para este político en una pasión tal que desde 2014 los recopila en una web personal a la que no da descanso ni con su apretada agenda de ministro, tampoco en este verano olímpico.

"Fue una cosa de juventud. Me empecé a interesar por el budismo y otras religiones de Oriente y de repente descubrí esta forma de poesía de un instante, muy delicada y de una sencillez que te asombra, muy seductora", rememora en una breve charla con Efe acerca de esta afición.

Cuenta que hace 7 años aproximadamente empezó a recomendar un haiku cada día en https://poesiajaponesa.wordpress.com. De los primeros que publicó, recuerda uno de Issa Kobayashi: "El pájaro en la jaula, con los ojos de envidia, mirando las mariposas". O este otro de Matsuo Bashô: "Un viejo estanque; se zambulle una rana, ruido de agua".

Difícil escoger uno que represente su momento actual, indica a continuación este catalán que ha llegado a reunir más de 2.400 piezas de este tipo de poesía japonesa de tres versos tan característica, casi siempre de autores clásicos y buscando traducciones "que se entiendan".

Para nutrirse, precisa, acostumbra a visitar webs que consigna en la bibliografía de su propia página y también una librería física de Barcelona, Haiku Barcelona, en el barrio de Gracia.

Puestos a recomendar lecturas en íntimo contacto con la cultura y la poesía japonesa, señala dos obras que le han gustado mucho para quien desee profundizar en ello este verano. Se trata, en primer lugar, de "El hombre que salvó los cerezos", de Naoko Abe, una historia "de gran sensibilidad" sobre un inglés que recala en el país del sol naciente y se dedica a preservar los cerezos.

"Otro que me encantó y que acaban de traducir al castellano se llama 'Japón Perdido', de Alex Kerr. Es un libro precioso, que tiene mucho que ver con un extranjero que se enamora de los vestigios de una cultura antigua en riesgo de desaparecer", destaca.

Para quien sea del gusto de otro tipo de lecturas, también tiene más recomendaciones. "Suelo recomendar siempre un libro que me hace reír muchísimo, 'Antrobus', de Lawrence Durrell, sobre un diplomático británico un poco excéntrico de principios y mediados del siglo XX", apunta.

Inmerso en el desarrollo de los Juegos Olímpicos y los Paralímpicos de Tokio, ciudad a la que se desplazará en breve en calidad asimismo de ministro de Deportes, el de 2021 será un verano intenso para él.

De hecho, la agenda le dejará pocos días para descansar. "Solo unos 10 días y aún no sé a qué los voy a dedicar, pero seguro que música y libros me acompañarán", augura.

Se declara entonces un enamorado de la música de los años 80. "Me quedé muy enganchado, porque fue la que más bailé y disfruté. Sobre todo, lo que me encanta y me vuelve loco es Tina Turner, que es de las cantantes que más me gustan", proclama el ministro.

La lista, añade, se amplía especialmente con música inglesa y americana de los años 60 y 70, con artistas como Carole King (cuyo "Tapestry" acaba de cumplir 50 años, como se recuerda durante la conversación) o The Carpenters.

"No es lo que está más de moda, pero no pasan de moda", argumenta este político que no deja de sorprender. "Hablando de modas, ¿qué le parece el reguetón?", cabe preguntarle. "No es lo que más escucho, pero tiene su punto", responde inmediatamente.

Por Javier Herrero.