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Pocas veces la línea entre realidad y ficción ha sido tan delgada en el cómic como en "Aquí vivió. Historia de un desahucio", la obra escrita por Isaac Rosa y dibujada por Cristina Bueno, en la que ambos "miran de otra manera" este drama social y homenajean a los que luchan contra esta realidad.

Rosa, unos de los escritores más sensibilizados con esta actualidad española, ha vuelto a abordar la vida de las personas que sufren, viven y luchan contra los desahucios; aunque en esta ocasión lo ha hecho con el lenguaje de la viñeta, una nueva manera de comunicar a la que ha llegado por creer que se trata de un nuevo diálogo para contar la actualidad desde la "ficción".

Porque en "Aquí vivió" (Nube de tinta), el autor sevillano (1974) ha echado mano de la vida de todos los afectados y ha mirado "de otra manera" un tema que ha ocupado y ocupa diariamente páginas de periódicos y tiempo en los informativos: "Es como ver algo de nuevo con una mirada especial".

Y lo ha hecho con el objetivo de que con esta obra, que pueden leer públicos de muy distintas edades, se hable "más" de esta lucha.

"El libro que quiere también ser un homenaje a lo que hacen las plataformas, que es una experiencia admirable y que es de las mejores cosas que nos han pasado como sociedad en mucho tiempo, que la gente sea capaz de organizarse y cuidarse frente al abandono total de las administraciones", expresa.

Aunque Rosa va más allá y, a modo de petición, señala que "Aquí vivió" pretende que sea un "pequeño granito" para "construir memoria".

"Para mí es importante -añade- ser capaces de construir memoria de lo que nos ha pasado y nos está pasando, el ser capaces para que dentro de unos años no se nos haya olvidado, para que cuando los desahucios, ojalá, se hayan quedado atrás, tengamos esa memoria ese 'Aquí vivió' de tantas familias que perdieron su casa".

En esta novela gráfica Rosa y Bueno nos presentan en las primeras páginas a Alicia, una joven que se tiene que trasladar de vivienda por motivos económicos y que encuentra en su nueva habitación el diario de una joven.

Pero lo que comienza como una trama juvenil rodeada de cierto misterio se convierte en un texto donde se descubre la complicada vida de una familia desahuciada, unas palabras que lleva a Alicia a descubrir una plataforma antidesahucios con la que comenzará a participar.

Respecto a la parte gráfica, Bueno ha conseguido trasladar a las caras de los personajes esas sensaciones de angustia, tristeza, frustración o rabia que Rosa ha encontrado en el "gran trabajo de calle" que ha realizado con estas plataformas para plasmar en su ficción esta realidad, además de para dejarles claro a que "no se iban a sentir identificados".

"Porque -explica- es gente que ha perdido sus casas, que lo ha perdido todo, y había que hacerlo con mucho cuidado".

Dibujado en tonalidades frías, donde predomina el verde (aunque no el mismo que usan como color estas plataformas sociales), Bueno matiza en este sentido ante la mirada de su compañero de obra que con estos colores pretendían también que fuera una novela gráfica "luminosa".

"En las asambleas se llora mucho, pero también se ríe mucho y se vive la solidaridad", apunta la dibujante sobre esta actitud positiva que hay detrás de cada drama compartido en estos encuentros a los que en alguna ocasión ambos han acudido juntos.

Con el mismo espíritu de lucha que transmite su obra, Rosa confiesa también que no entiende cómo esta realidad, que podría se tratada ya como temática, no ha trascendido más a la creación y reivindica que hay "muy poquito" contado sobre los desahucios.

"Cualquier creador que se acerque a las plataformas puede encontrar mil historias", concluye no sin advertir que cualquier parecido del cómic con la realidad (hay un personaje con barba y larga coleta) es pura coincidencia.

Por Pilar Martín