EFEMadrid

"Es un lujazo subirme a las tablas del Teatro Real" ha dicho Iván Vargas, que el próximo jueves presentará "Flamenco de raíz", un espectáculo cuyo hilo argumental es el flamenco del mítico del Sacromonte, y en el que "el cantaor Kiki Morente hará un homenaje a su padre, Enrique".

"Esta pandemia ha puesto al flamenco contra las cuerdas, son muchos meses sin actuar, así que es un lujazo subirme a las tablas del Teatro Real", ha explicado este lunes en una entrevista a Efe Iván Vargas, quien se ha lamentado de la crisis económica que los flamencos están viviendo. "Galas suspendidas y el negocio familiar la cueva de ´La Rocío´ está en ERTE desde octubre".

Con este espectáculo quiere rendir un homenaje a Granada y, como no podía ser de otra manera, Kiki Morente, hijo de Enrique, será uno de los artistas invitados.

"Kiki, que tiene una gran personalidad, forma parte de una de las sagas emblemáticas del flamenco granadino, los Morente", ha asegurado el bailaor quien ha adelantado que este cantaor hará un homenaje a su padre.

Con mucha ilusión y con ganas de ofrecer su arte al público llegará al Teatro Real este bailaor que nació en el Sacromonte, en la Cueva "La Rocío", donde dio sus primeros pasos de la mano de "Los Maya".

  Iván Vargas ofrecerá un espectáculo tejido con coreografías propias y de sus maestros como su tío Manolete y Juan Andre´s Maya, con el fin de recordar sus "pilares: los Maya y los Morente".

Bailará tangos de su tierra, alegrías y bulerías, pero también "la farruca" de su tío Manolete, según el bailaor, quien ha detallado que a lo largo del espectáculo se verán el cante y baile de la ciudad de la Alhambra y las bases del flamenco del Sacromonte.

El flamenco para Vargas es su forma de vida. "Es mi profesión, mi forma de sentir y de expresarme", ha asegurado este artista, quien se considera un bailaor "humilde y tradicional".

Su objetivo es respetar los cánones y los pilares del flamenco y para ello contará con la participación de la guitarra de Luis Mariano, el cante de Joni Cortés y la percusión de Miguel Rodríguez Hernández "El Cheyenne".

No entiende el flamenco sin improvisación, sobre todo cuando baila por alegrías o bulerías. "La improvisación me teletransporta a lo que me gusta", ha asegurado el bailaor, que, según ha dicho, "baila en función de su estado de ánimo y lo que sienta en el momento".

"Es un espectáculo emotivo, vivimos momento difíciles necesitamos sentimiento", ha añadido Vargas, quien, a pesar de beber de la tradición, sabe moverse con libertad y personalidad propia.

Con tan solo 6 años se da a conocer ante el gran público participando en programas de gran relevancia en la televisión y compartió diferentes proyectos artísticos como el realizado en la Bienal de Sevilla de 1992, de la mano de Miguel Bosé, o el espectáculo "Muerte en Granada" de la Fura dels Baus.

Desde entonces ha recorrido famosos tablaos como Casa Patas, Zambra o Café de Chinitas. Con el baile ha cosechado premios en el Festival del Cante de las Minas, así como reconocimientos en el Festival Internacional de Albuquerque, el III Festival Flamenco de Tokio o el Festival Flamenco de Nimes.

Además del bailar, Vargas imparte también cursos de Flamenco en Granada, Francia Estados Unidos, Eslovenia, Ucrania o Italia.