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La imponente y reflexiva escultura "Behind the walls", del español Jaume Plensa, puede verse desde este miércoles en Ciudad de México con el objetivo de hacer reflexionar a los ciudadanos sobre los muros, tanto físicos como metafóricos.

Delante de su obra, una pulcra cara blanca que se tapa los ojos con las manos, en el centro del patio de los leones del Museo Nacional de Arte (Munal), el artista asegura que la pieza representa "la idea de que el ser humano está obsesionado con construir muros", empezando por sus propias manos, que no dejan ver.

"Muchas veces no nos damos cuenta de que a nivel individual nuestras manos son los grandes muros, que cuando las levantamos delante de nuestros ojos son los más altos y opacos que existen, porque no nos permiten ver lo que tendríamos que ver", expuso.

La pieza, expuesta de abril a junio en el Centro Rockefeller de Nueva York, renace en significados en su llegada a México.

"No os puedo contar nada de qué significa un muro, vosotros sabéis mucho más que yo qué significa un muro, sería de una arrogancia muy grande que os lo explicase", dijo Plensa, en referencia al muro que pretende construir el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la frontera con México.

No obstante, extrapoló la situación mexicana con la que se vive en el mar Mediterráneo, lugar donde nació y que, a su juicio, con la crisis de los refugiados, "es un cementerio de gente".

"Es un momento en el que el mundo está muy convulsionado y es muy adecuado que como artista intentes como mínimo crear espejos donde nos podamos reflejar", agregó.

No obstante, más allá de significados globales, "es una pieza que se relaciona de una forma muy íntima con el espectador".

Para él, "esta escultura no es una escultura, es un estado de ánimo".

La pieza, hecha a base de resina de poliéster y polvo de mármol, se exhibirá en México hasta el 24 de febrero.

Preguntado por el peso de la obra, el artista contestó que no está interesado en saber esa información.

"No me interesa saber eso. Algo pesará, prefiero hablar de los estados de ánimo", apuntó.

No obstante, la pieza mide 7,5 metros de altura y pesa alrededor de dos toneladas.

Plensa prefirió centrarse en lo simbólico y en la historia que subyace dentro de su obra, y por ello contó que la escultura nació de un dibujo que el artista de 64 años hizo al rostro de una niña en Cataluña.

Por su parte, la comisaria de la exposición, Carmen Reviriego, apuntó que el hecho de que la obra esté en México es muy significativo porque es la primera vez que Jaume Plensa exhibe en un museo público en América Latina.

"La pieza es una invitación a la introspección, a descubrir los muros que nos ponemos a nosotros mismos y los muros que ponemos a los demás", aseguró.