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Bossanova, bolero, reggae, baladas, rock & roll, country o un chillout. Todo eso y más ha metido el poeta y cantautor Joaquín Lera en su último disco, "El hotel de la piel", un cofre en el que este Leonard Cohen o James Taylor español, suelta lastre y se muestra más poético y desnudo que nunca.

"Este disco es una radiografía, un pequeño baúl que he abierto para expresar lo que siento y mostrarme sin dobleces. Un reencuentro, un empezar de nuevo con la ilusión de un chaval de veinte años que lleva cuarenta haciendo canciones", explica a Efe, este poeta, pintor y músico.

Dueño de una de las trayectorias más sólidas de este país Joaquín Lera (Corcubión, A Coruña, 1959) ha compartido escenario con Sabina, Antonio Vega, Luis Eduardo Aute o su querido amigo el desaparecido Manolo Tena, quien aporta también una colaboración a este disco, junto con Álvaro Urquijo, Cómplices, Materia Prima o Amelia Bernet.

Así, plagado de canciones alimentadas por la poesía, porque Lera siempre cuida al máximo las letras -"para mí la poesía es una amante inmortal, cómplice inseparable desde que nací", añade-, el disco es una invitación "a que las personas bailen con el alma escuchando las letras, y con el cuerpo al oír la música".

"No es fácil hacer un disco donde tenga cabida una bossanova, un bolero, un reggae, una balada, un rock & roll, un country o un chillout, todo ello aderezado con unos arreglos de cuerda clásicos y que el resultado sea homogéneo, y creo que lo he conseguido", confiesa el músico.

"Es un disco para llevarse y que te lleve de viaje, un canto espiritual que te alegra. Que te hace sentir y pensar. Para mí un regalo de los dioses, uno de los discos de culto en mi carrera", explica este artista que asegura que interiormente "ha soltado lastre".

"Necesitaba resetear el disco duro de mi cabeza y quedarme con lo verdaderamente importante. Recuperar la raíces, lo que me ha hecho crecer como persona a lo largo de los años y compartirlo", subraya.

Lera es ante todo poeta, está a punto de acabar su nuevo libro -que probablemente lleve por título "El equilibrista", avanza-, pero también es un pintor que llena con sus trazos de color e ironía sus bellísimos trabajos.

"Cuando pinto me preguntan de dónde saco esos trazos surrealistas y no sé qué responder porque me salen así de siempre, con la poesía me pasa algo parecido. Poder jugar con las palabras y conseguir contar una historia que luego sea cantada en tres o cuatro minutos es un reto alucinante y en este disco no he querido poner ni una coma de más o de relleno y se nota", sostiene.

Lera, de familia de creadores -es hermano del actor Chete Lera- también realiza vídeos artísticos y reconoce que internet ha puesto a la industria "patas arriba" desde hace tiempo.

"El futuro es el presente y hay una obligación de adaptarse a los tiempos y repartir el pastel con los creadores como se merecen. Algo que de momento no se está haciendo. Es como si quisieran vivir del pasado cuando se vendían millones de discos y hoy por hoy lo que se vende son las descargas en la red, pero la compensación económica para los creadores es mínima y esto debe cambiar ya", reclama.

"Para sobrevivir tienes que reinventarte constantemente. Ser el productor, realizador y guionista de tu propia película. De hecho, llevo haciéndolo toda la vida y sobrevivo porque tengo muy claro que esto es lo mío. No puedo esperar a los que mueven los hilos porque no tengo tiempo que perder y porque he recibido millones de aplausos a lo largo de mi carrera y tengo la obligación de ofrecer al público algo a cambio", concluye este artista que ha trabajado en este disco con el productor Tommy López.

Carmen Sigüenza.