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El día 6 hará 20 años de la muerte del popular compositor Joaquín Rodrigo, "celebrity" de su época y "embajador de España", y se le rendirá homenaje en lugares como Guayaquil, París o Córdoba. "Quería llegar y perdurar y no hay orquesta en el mundo que no toque su música", dice su hija, Cecilia.

Rodrigo, ciego a consecuencia de la difteria desde que tenía 3 años, nació el 22 de noviembre de 1901 en Sagunto (Valencia) y falleció el 6 de julio de 1999 en Madrid, una larga vida en la que compuso "millones" de notas "luminosas y elegantes", recuerda en una entrevista con EFE Cecilia Rodrigo (Madrid, 1941).

"Es el gran embajador de España, de nuestra España culta, de sus paisajes, de su cultura inmensa. Su música es luminosa, elegante, refinada y solo desearía que su música fuera eterna, como era su deseo", subraya.

El maestro ha logrado su propósito de "llegar lo más lejos posible y perdurar. No le interesaba ganar dinero sino lograr que su música fuera eterna", subraya la única hija de Rodrigo y de la pianista turca, de origen sefardí, Victoria Kamhi (1902-1997).

Estaría "contento" si supiera que en su memoria habrá mañana, día 5, un concierto en Guayaquil (Ecuador) en el que la Orquesta Sinfónica de la ciudad estrenará mundialmente su oratorio inacabado "La azucena de Quito", basado en la vida de la santa Mariana de Jesús (siglo XVII), con libreto de José María Valverde.

El manuscrito está ahora en la exposición que le dedica la Biblioteca Nacional (BNE) y pertenece a la fundación Victoria y Joaquín Rodrigo, desde la que Cecilia Rodrigo y sus hijas cuidan celosamente su patrimonio.

El día 6, el Festival de la Guitarra de Córdoba le dedicará un recital en el que Cañizares interpretará "Concierto Mediterráneo para Guitarra y Orquesta a la memoria de Joaquín Rodrigo", José María Gallardo del Rey "Diamantes para Aranjuez" y ambos el famoso "Concierto de Aranjuez".

Ese mismo día, en Petrer (Alicante), Cecilia Rodrigo acudirá al festival internacional de Guitarra José Tomás Villa de Petrer para escuchar a la orquesta ADDA·Simfònica tocando el "Concierto Madrigal".

El 14 de julio, el Gobierno francés ha organizado en la Torre Eiffel un concierto para 300 000 personas en el que un guitarrista chino tocará el segundo movimiento del "Concierto de Aranjuez" que será transmitido en directo por la televisión china, según explica Rodrigo.

Entre el 15 y el 19 de julio la Universidad Complutense ha organizado el curso de verano "Las músicas de Joaquín Rodrigo", en el que se presentará el libro "Joaquín Rodrigo a través de sus escritos".

Además, el 21 de septiembre, se ha programado en el Palacio de Aranjuez un homenaje en el que se podrá oír el "Concierto de Aranjuez", "Fantasía para un gentilhombre" y "Palillos y panderetas".

"Le encantaría saber de su vigencia porque su ambición era conmover y comunicar. En su época era una 'celebrity'. Una vez fue a comprarse un bañador y la gente le seguía en masa por la tienda", recuerda risueña su hija.

"Era luminoso, elegante, representaba la gran España, la de los grandes pintores. Supo retratar muy bien el carácter de su gente", menciona del compositor, del que Falla, al que conoció en París, decía que tenía un corazón de "tan rara y fina calidad como su arte".

Cecilia Rodrigo, que fue bailarina clásica y desarrolló su carrera en Bruselas, cree que si su padre viviera ahora probablemente se asombraría de la inmediatez que procura internet o las posibilidades de la telefonía móvil pero quizá no tanto el ambiente político y social.

"En política no entró nunca, nunca se decantó. Era muy reservado. Lo que sí decía de sí mismo siempre es que era 'primero valenciano y luego español'".

Estaba al tanto de todo lo que sucedía porque su esposa le leía cada día los periódicos: "Eran inseparables. Se levantaban y acostaban juntos".

"Al principio la relación con mi madre fue difícil porque él era un estudiante, católico, ciego y, para colmo, compositor y eso a los padres de ella no les gustaba", recuerda Cecilia.

Rodrigo y Victoria Kamhi se conocieron en París, la ciudad a la que el maestro se fue a estudiar en 1927 y en la que compondría el "Concierto de Aranjuez", una obra que a veces, lamenta Cecilia, "eclipsa" el resto de una producción "tan fantástica o más".

Cree que sus padres, de carácter "completamente distinto", tuvieron mucha suerte porque "llegaron a muy viejitos y conocieron el éxito en vida".

"Mi padre no solo era inteligente sino muy listo. Diez años antes de su muerte decidió que debían crear su propia editorial musical para proteger su obra: hoy somos conocidos en todo el mundo y muy demandados", presume sobre el legado de su padre, que, seguramente, como él suponía, será ya para siempre "sonido" en "el Paraíso.

Por Concha Barrigós.