EFEBerlín

El actor estadounidense Johnny Depp coló en la Berlinale el activismo contra el envenenamiento masivo e industrializado fruto de la codicia empresarial, con una "Minimata" exhibida fuera de concurso, pero aupada en su magnetismo mediático.

"El cine existe para que podamos transportar la denuncia de escándalos que atentan contra todos", afirmó Depp, tras el estreno de la película dirigida por Andrew Levitas.

"No podemos olvidar nuestra responsabilidad con el mundo, ante actuaciones monstruosas que dejan existencias al borde del colapso", añadió, acerca de un filme volcado la denuncia de los estragos causados por el uso industrial del mercurio en la comunidad de pescadores japonesa

Depp interpreta ahí al fotógrafo W. Eugene Smith. Un reportero gráfico en declive, físico y profesional, a años luz de sus mejores tiempos. Marcado por el alcohol y otros excesos, recluido en un apartamento en Nueva York que es, a la vez, cueva y refugio, reflejo de su propia decrepitud.

El personaje se asemeja bastante al Depp generador de noticias relacionadas con la droga, el alcohol o los conflictos con su pareja. Totalmente alejado de los protagonistas románticos -como el de "Chocolat" que presentó en la Berlinale en 2001- o aventureros -Piratas del Caribe-.

Un antihéroe avejentado por sus propios declives personales y, también, por la ayuda de la caracterización debida al maquillaje.

Ante los medios de la Berlinale acudió bastante más pletórico físicamente que bajo la cámara de Levitas. Y convencido de la necesidad de abrir la pantalla del cine a la denuncia de quienes practican "la codicia industrial".

La temática es potente. El filme se basa en el escándalo ocurrido en los años 50, con más de 20.000 personas afectadas, incluidos niños víctimas de malformaciones.

La figura central es ese fotógrafo, que de rechazar inicialmente el encargo de "Life", pasará a convertirlo en asunto propio.

Una japonesa identificada con el activismo le convence. Empieza así el viaje de Smith al Japón de la impactante recuperación económica de la posguerra, el país del que volvió traumatizado tras la II Guerra Mundial.

Los efectos de los estragos a los que asiste no son tan distintos de los vividos en el conflicto bélico. Tampoco su técnica fotográfica, en estricto blanco y negro.

Los intentos intimidatorios de la jefatura del consorcio químico no funcionarán en esa especie de deshecho humano necesitado de redención.

El retrato de Depp del reportero adopta por momentos formatos de caricatura de la situación actual del actor. El filme logra, sin embargo, trasladar el mensaje de la importante del trabajo del Smith real, que logró llevar ante la justicia a los responsables del envenenamiento.

Confronta asimismo al espectador ante los dilemas de una población pescadora que, por un lado, asiste a la destrucción física de sus familiares, pero duda en la denuncia ante el temor a perder su única fuente de ingresos.

LA GRAN PRESENCIA MEDIÁTICA EN LA PRIMERA JORNADA A CONCURSO

La película se proyectó en la sección Berlinale Special, fuera de concurso, en paralelo a la apertura del desfile de 18 aspirantes a los Osos del festival, cuyo veredicto recaerá en el jurado internacional presidido por el actor británico Jeremy Irons.

Las películas seleccionadas para esa primera jornada a competición fueron la argentina "El prófugo", dirigida por Natalia Meta, y la italiana "Volevo Nascodermi", del director Giorgio Diritti. La primera, un drama de terror psicológico interpretado por Érica Rivas y Cecilia Roth, madre e hija en el filme. La segunda, un retrato del pintor Antonio Ligabue, apuntalada en el trabajo interpretativo de Elio Germano.

Por Gemma Casadevall