EFEMálaga

El artista José Luis Puche trabaja actualmente en la creación de las piezas que formarán parte de la exposición individual que inaugurará el próximo 15 de enero en la ciudad australiana de Sídney.

Comisariada por Kate Smith, se podrán ver diez obras de gran formato y cinco de mediano formato en la galería Olsen, una de las más importantes de Australia especializadas en arte contemporáneo, y que además de Sídney cuenta con sedes en las ciudades estadounidenses de Nueva York y Los Ángeles.

Será la segunda colaboración del artista con esta galería, después de participar en una exposición colectiva, y Puche también fue en 2017 el único creador español participante en otra muestra colectiva instalada en la Ópera de Sídney.

Sobre el contenido de las obras que se expondrán en Australia, Puche explica en una entrevista con EFE que la muestra "se está conformando cuadro a cuadro, sin ningún programa preestablecido ni pensando en un hilo conductor, sino que poco a poco la exposición se va definiendo a sí misma".

"Trabajo mucho con el tema de la naturaleza y de la inquietud. Es algo que me preocupa siempre, y sobre todo abundo en el concepto del dibujo, que se va autodefiniendo de manera sumamente orgánica", señala Puche, que añade que, "al final, todo pertenece al subconsciente", y deja "al azar que vaya construyendo".

Antes de la cita de Sídney, el artista malagueño inaugurará este 28 de septiembre en Jaén la exposición "Colibrí. Puntos de sutura", con una treintena de obras que creó durante el confinamiento domiciliario por la pandemia de coronavirus.

"Son obras muy intimistas, de puertas para adentro. Sentí entonces que la vida nos estaba dando un vuelco y que debíamos olvidar a lo que estábamos acostumbrados. Recogen mi estado de ánimo con la información tan dura que recibíamos día a día, y se pueden interpretar como un diario de lo que fue el confinamiento", apunta a Efe.

Fueron también obras que "fueron surgiendo de un modo muy orgánico, sin ningún plan preconcebido, sino por un ejercicio de catarsis".

"Tenía que librarme de una melancolía en la que me estaba hundiendo de una manera brutal. Si no hubiera sido artista, no sé cómo habría asumido todo esto, porque mi ejercicio como artista me ha salvado espiritualmente de esta situación", asegura Puche.

Las obras concebidas durante el confinamiento fueron vendidas de forma casi simultánea a su creación y ahora se encuentran repartidas por colecciones privadas de México, EEUU, Alemania, Inglaterra o Australia, aunque para la exposición en Jaén solo se han reunido las pertenecientes a colecciones españolas, por las dificultades para transportar piezas desde otros países en la situación actual.

"Las piezas tienen un hilo conductor que es una densa bruma en el entorno. Me costó mucho quitar esa bruma cuando volví al estudio a trabajar, porque es como el llanto que tenemos en los ojos y que no nos deja ver las cosas con claridad. Todas las obras están empañadas por ese halo brumoso", apunta Puche.