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La escritora germano mexicana Karen Peralta investigó historias sobre enfermeras voluntarias para construir su novela, un homenaje al voluntariado que ha vuelto a demostrar su importancia durante la pandemia y para el que pide un reconocimiento como el de darles sus nombres a calles y escuelas.

"El recuerdo del olvido" (Rocaeditorial) es la novela de Peralta, nacida en Ciudad de México en 1976 y residente en Hamburgo (Alemania), una historia inspirada en testimonios de mujeres reales que sirvieron durante la Segunda Guerra Mundial bajo el comando de la Cruz Roja británica y en las enfermeras de la Armada Naval de EE.UU..

Según explica la autora en una entrevista con Efe, sin los voluntarios, "sin su intervención y actos de servicio, las guerras y otras calamidades de nuestra historia habrían sido mucho más crudas, mucho más deshumanizadas".

Y recuerda que desde la Primera Guerra Mundial hasta la actualidad han asistido en labores humanitarias en todas partes del mundo pues, además de las actividades médicas, se dedican a la recaudación de fondos, almacenamiento y distribución de medicamento, agua, víveres, ropa y calzado, reunificación de familias y organización de campamentos para refugiados.

Una labor que la pandemia del coronavirus ha vuelto a recordar su importancia y para la que cree necesario un reconocimiento: "En un mundo como el nuestro, en el que el dinero se ha convertido en un valor universal, aquel que entrega su vida, su tiempo y su esfuerzo a cambio de nada, es un verdadero héroe".

"Lo menos que les debemos es un reconocimiento en la medida de su dedicación: que las calles y las escuelas lleven sus nombres, que sus historias se hagan virales, que su labor se conozca. Nada menos", insiste Peralta.

En la novela, y tras la muerte de su abuela, Luciana debe cumplir su última voluntad: localizar a tres mujeres y devolverles objetos personales de gran valor sentimental. Ayudada por el diario de su abuela y las pericias de un investigador, Luciana descubrirá a cuatro voluntarias durante la Segunda Guerra Mundial.

"Me dediqué a buscar a estas mujeres hasta encontrar tantas historias como fuera posible para construir a los cuatro personajes de mi novela. Descubrí a la primera de mis voluntarias mientras leía 'El paciente inglés' de Michael Ondaatje hace poco más de veinte años, y a la última, Gerd Stokke, me la desveló su hijo Jan en una entrevista para mi blog el año pasado", explica la autora.

Todas las historias que encontró durante su investigación tienen aspectos comunes, indica, ya que la mayoría eran mujeres jóvenes y "cándidas": "en sus testimonios se repite constantemente el 'shock' que experimentaron cuando se toparon de frente con la guerra; pese a ello, se quedaron y tiraron hacia adelante. Eran mujeres sumamente leales y honorables".

También fue muy común encontrar en sus testimonios la poca o nula capacitación que tuvieron antes de llegar a los hospitales de campaña o en las zonas de combate, señala la escritora, que afirma que la mayoría de ellas no tuvo instrucción alguna, otras contaron apenas con un trimestre de entrenamiento básico y las menos eran enfermeras adiestradas que no daban abasto para preparar a sus compañeras.

"Otra coincidencia entre ellas es que ninguna, en ninguno de los ciento cincuenta testimonios que logré recopilar, se quejó de lo que vivieron", recalca Peralta.

Las relaciones familiares, de madres, hijas y abuelas, ocupan también un espacio importante en esta obra ya que, dice la novelista, quería reflejar cómo "las mujeres estamos conectadas generación tras generación: unas picaron piedra, las otras levantaron puentes para que las que vienen detrás puedan transitar libres, seguras y fuertes".

"Las mujeres de hoy no estarían derrumbando estereotipos ni librando batallas en todos los niveles sin las mujeres que las precedieron. Le debemos mucho a las mujeres de generaciones anteriores a las nuestras, aunque no estemos en total acuerdo con ellas y sus ideas", defiende.

Carmen Naranjo