EFESan Sebastián

El estadounidense Kenny Barron, uno de los grandes veteranos del jazz con una carrera de más de 60 años en la que ha mantenido siempre una "complicada" relación con el piano, dice que su gusto por "probar cosas nuevas" y su preocupación por "los aspectos técnicos" le obligan a estar constantemente trabajando.

"Es un relación dura, muchas veces es como algo que me da un puñetazo en un ojo y me lo pone morado. Ojalá la relación con el instrumento fuese más fácil y sencilla", ha asegurado a los periodistas en San Sebastián este músico de 78 años que a los 14 ya tocaba en clubes y a los 20 entró a formar parte de la banda de Dizzy Gillespie .

Barron cerrará este viernes en la Plaza de la Trinidad la tercera jornada del 56 Festival de Jazz donostiarra, para la que están programados también, entre otros, los conciertos de Jorge Pardo y Niño Josele, que homenajearán a Chick Corea, y de Marco Mezquida, que presentará su proyecto "Talismán" en el escenario de la Parte Vieja antes de la actuación del veterano pianista de Filadelfia.

Será la octava vez que este músico, que en 2000 recibió el premio Donostiako Jazzaldia, toca en el Festival. Formaba parte de la programación inicial de la 55 edición, la de 2020, posteriormente rehecha de arriba abajo a causa de la irrupción de la covid-19.

Ante su gira en este segundo verano de pandemia, Barron no ha estado "excesivamente preocupado", pero sí le molesta que nadie le haya pedido nunca los documentos que certifican que no está contagiado tras haberse sometido a varios y también molestos PCR.

El artista norteamericano ha dicho que durante el confinamiento no ha practicado "todo lo que hubiese debido". "En casa estás más disperso, no es tan fácil concentrarse", ha afirmado, tras reiterar que, en su caso, el piano le exige mucha dedicación.

Barron, considerado uno de los pianistas técnicamente más completos del jazz en la actualidad, ha asegurado que, a sus 78 años, la técnica le sigue pareciendo muy importante. "Eso requiere estar siempre al pie del cañón. No me queda demasiado tiempo, pero voy a seguir insistiendo", ha asegurado.

Al público de "la Trini" le espera esta noche una combinación de temas propios y estándares del jazz, que Barron interpretará acompañado por el gran vibrafonista Steve Nelson, el versátil contrabajista Peter Washington y el reputado batería Johnathan Blake, según los define el Jazzaldia.

Forman el Kenny Barron All Start, una banda que se ha formado "deprisa", ha dicho el pianista, por lo que no han tenido tiempo para ensayos, aunque con todos ellos ha tocado en muchas ocasiones.

Stan Getz, Yusef Lateef y Freddie Hubbard se encuentran entre los grandes del jazz con los que Barron también ha colaborado a lo largo de una carrera a la que llegó de la mano de su hermano Bill, saxofonista 17 años mayor que él, con el que tras los comienzos en Filadelfia luego se desplazó a Nueva York.

De esa experiencia de los primeros años también ha dado cuenta en su comparecencia ante la prensa, de que empezó a fumar muy pronto para parecer mayor y que le permitieran el acceso a los clubes, un hábito que dejó "afortunadamente" en 1990.

Ésta es su primera gira en año y medio, tras haber tocado en los últimos meses en algunos clubes de Nueva York "en la oscuridad y sin público".