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Kike Maíllo (Barcelona, 1975) estrena este viernes en Filmin "Cosmética del enemigo", una perturbadora película de suspense con trasfondo de thriller psicológico, feliz de poder hacerlo en un año en el que la pandemia condenaba a las cintas a "no verse en ningún sitio".

"La crisis de exhibidores va a ser brutal, y si salimos de la pandemia el próximo año, pues a ver, porque le hemos dado la puntilla a un largo proceso que ya viene de lejos. Hemos visto cómo las salas se iban despoblando y aguantando el tipo, pero aún no le habíamos dicho al espectador que llegaría el día en que vería películas de estreno en su casa", señala el director en una entrevista con Efe.

Y si las 'majors' (las grandes compañías americanas) están de acuerdo, "pues ya está todo hecho", comenta el director en una charla telefónica en un descanso del rodaje de la serie "Alma", que prepara para Netflix.

"Los creadores hacemos las películas para que se vean en las mejores condiciones posibles, no porque seamos pijos, sino por la inmersión: yo disfruto mucho más de una película si mis sentidos están completamente cubiertos por algo más grande que yo y eso es la sala de cine".

Dicho lo cual, se muestra encantado de poder estar con Filmin "en un año en el que el destino de las películas era no verse en ningún sitio".

"Recuerdo ver la película en octubre en una proyección maravillosa en Sitges y saber que iba a ser la última vez que veríamos la peli en cine. Pero más allá de la pandemia, lo que le hemos demostrado al público es que se puede quedar en casa para ver cine", advierte.

"Cosmética del enemigo" es su primera producción internacional, rodada en inglés y adaptación del libro homónimo de la polémica escritora belga Amélie Nothomb.

Hace seis años, Maíllo y su socio en la productora Sábado Películas, Toni Carrizosa, decidieron hacerse con los derechos del libro, que había sido superventas en Barcelona.

"Lo que me llamó la atención de la novela fue esa contraposición de caracteres, esa idea de alguien que llega a tu vida, muy distinto a ti, y que se empecina en darte la brasa con sus historias, pero de alguna manera, esas historias te abren la mente de forma terapéutica y hacen aflorar cosas dentro de ti, tus monstruos", explica.

Pero "es una adaptación profundamente infiel", confiesa. Cambió los dos hombres protagonistas del libro por un hombre y una mujer muy joven, que podría ser su hija, porque le interesaba aprovecharse del prejuicio: "la corrección, digamos, hace que sea más difícil sacarte de encima a una mujer que a un pelmazo".

También les cambió de edad y dinamitó la estructura de la novela, casi una obra de teatro, para dar a los personajes más profundidad y la posibilidad de explicarse, cosa que en el libro no pasa.

La película sigue a un arquitecto en el cénit de su carrera, un perfeccionista patológico a quien la muerte de su mujer, 20 años atrás, le cambia la vida y decide dedicar su trabajo al bien común; tras dar una charla en París, de camino hacia el aeropuerto, una chica le pide el favor de acercarla: diluvia, hay mucho tráfico y no encuentra taxi.

Ambos pierden su vuelo y esperan juntos al próximo en la sala VIP; la muchacha (Athena Strates) es una descarada que no para de hablar de su vida; nada más distinto al precavido Jeremy Angust (Tomasz Kot), que al final, entra a su juego.

Perfección, belleza, aparentar, son palabras que se repiten y forman un eje en la cinta y que Maíllo utiliza, dice, "porque hilan uno de los temas principales de la película, el que tiene que ver con la negación de las zonas erróneas, de cómo nos mostramos de la forma más apetecible".

"Tendemos a mostrarnos saludables, alegres. Y en una civilización absolutamente exhibicionista como la nuestra, esto se ha llevado al extremo. Pero la falta de honestidad, ese buscar lo políticamente correcto que tiene la película, tiene que, o lo frenas en algún punto o te conviertes en lo que no eres".

El director de películas como "Eva" (2011) o "Toro" (2016) reconoce que se mueve mejor en el cine psicológico. "Me interesan mucho los arquetipos, las relaciones familiares y de amistad, dramáticas, son las verdaderas vertebradoras de las historias".

Y lo logra del todo en esta nueva cinta, donde los actores elegidos son tan imprescindibles como la historia, sobre todo, la única española, Marta Nieto.

"Marta es preciosa. No es fácil encontrar a una actriz de una pureza arrebatadora, capaz de volver locos a los dos personajes y que encima sea buena actriz. Marta tiene algo universalmente bello y es extraordinariamente buena intérprete", afirma Maíllo.

En resumen, apunta, "Cosmética del enemigo" es una película que, "a partir de la coartada y el juego que plantea el suspense reflexiona sobre cosas que van más allá del puro divertimento: los roles que tenemos en esta sociedad y cómo tendemos a meter nuestros monstruos debajo de la alfombra mientras la culpa te persigue y te hace pagar. Nacemos con una idea de lo que es bueno y lo que es malo pero cuando cometes una falta no puedes escapar".

Alicia G.Arribas