EFEBarcelona

Puede que este Sant Jordi funcione a medio gas, pero no es excusa para no encontrar un cómic a gusto de cada lector, incluso para los reticentes a un medio que igual contesta las dudas metafísicas de toparse con Dios que invita a convertirse en rana o se adentra en el mundo interior de Concepción Arenal, por dejar clara su ambición genérica.

Si no hay cambios epidemiológicos de última hora, este año sí habrá autores firmando libros, entre ellos el zaragozano Álvaro Ortiz, que presenta "Prdro y Maili" (Astiberri), una parodia de la política de los últimos meses, "pero con mutantes", en una senda de humor ácido que transita también la asturiana Flavita Banana con "Las cosas del querer. Unos años después" (Lumen), donde ahonda en su visión del feminismo evolutivo.

Fue la exalcaldesa de Madrid Manuela Carmena la que animó a la ilustradora Teresa Novoa a convertir en novela gráfica la vida de su tatarabuela -la pensadora gallega Concepción Arenal- en "La mujer del retrato" (Nórdica), un relato de dibujo naif con guión de Mónica Rodríguez, que se detiene en los detalles de la infancia y juventud que forjaron a una pionera de la defensa de los derechos de las mujeres y los presos, en la absolutista España del siglo XIX.

De evidente toque kafkiano, el cacereño Roberto Massó ofrece una fábula muy contemporánea en "Vida rana" (Apa Apa): un profesor despierta convertido en un verde anfibio y, quiera o no, ha de cambiar el chip para aclimatarse a su "nueva normalidad", una charca húmeda, en la que, oye, no se está tan mal. Una divertida oda, ideal para quienes no paran de quejarse de confinamientos perimetrales.

En otro tono existencial, ¿qué pasaría si Dios se hiciera carne y se presentara como tal en la oficina del censo?, pues que tras el shock inicial, la sociedad lo llevaría a un juicio en "prime time" acusado de ser responsable de todo. Con este delirante argumento, Marc Antoine Mathieu elabora una farsa en "Dios en persona", Gran Premio de la crítica francesa 2010, que Salamandra Graphic recupera para su catálogo.

Y del "Gran Padre", al padre biológico. El holandés Peter Pontiac cogió el guante lanzado por dos maestros de las viñetas Art Spiegelman y Will Eisner para contar en "Kraut" (Fulgencio Pimentel) la extraña vida de su progenitor, un ultracatólico, voluntario de las SS reconvertido en periodista de prensa rosa, desaparecido en un viaje al Caribe. Un ajuste de cuentas que combina la tradicional estructura epistolar con los recursos estéticos del underground.

Más asuntos domésticos. El valenciano Paco Roca tiene previsto estar mañana en Madrid, donde firmará libros, especialmente del premiado "Regreso al Edén" (Astiberri), obra que se sumerge en la memoria familiar a través de una foto de su madre.

Un género íntimo que Juanjo Sáez cultiva con mucho tino en la emocionante "Para los míos" (Temas de Hoy), una confesión abierta sobre el desamparo que el autor sufrió tras la muerte de sus padres, con pocos meses de diferencia.

Aunque también practica la autoficción, Ana Penyas, primera mujer ganadora del Premio Nacional de Cómic en 2018, opta en su último trabajo, "Todo bajo el sol" (Salamandra Graphic), por elaborar una crónica sobre la especulación inmobiliaria que arrasó el litoral mediterráneo impulsada por el turismo, y sobre los costes sociales y morales que la excavadora y el hormigón tuvieron en muchas familias.

Teresa Valero y su trepidante thriller de posguerra "Contrapaso" es una de las bazas de Norma Editorial de esta temporada, que tiene otro de sus puntales en "El futuro que no fue", del valenciano Daniel Torres, experimental doble homenaje a las revistas de cómic de los años ochenta y al cine negro de la época clásica de Hollywood, protagonizada por el detective Archie Cooper.

"Romeo muerto" (Reservoir Books) es la pesadilla hecha cómic de Santiago Sequeiros, álbum barroco y retorcido, ambientado en Mala Pena, una villa cuyos habitantes gravitan entre sombras expresionistas y mandamientos del realismo mágico, un trabajo al que el autor ha dedicado más de 20 años antes de permitirle ver la luz.

Con guión de Alcante y Bollee y dibujo de Dennis Rodier llega a España, tras vender más de 80.000 ejemplares en Francia, "La bomba" (Norma), un contundente acercamiento, en formato -casi 450 páginas- y en contenido, a la gestación de la bomba atómica y las decisiones que llevaron a lanzarla sobre Hiroshima hace 75 años.

Otra veterana editorial barcelonesa, La Cúpula, recupera dos nombres de su fondo de armario: Nazario, padrastro del cómic subversivo que hace ya unos años que dejó las viñetas y del que se reedita "Alí Babá y los 40 maricones" -una especie de "13, Rue del Percebe" gay-, y el norteamericano Jaime Hernández, que en "Tonta" se recrea en su especial cosmos punk, lleno de mujeres nada convencionales.

Con el premio Fauve d'Or del Festival de Angoulême 2019 por delante desembarca "Revolución" (Planeta Cómic), de Florent Grouazel y Younn Locard, imponente primera entrega de una obra de miras pedagógicas que busca sintetizar los primeros meses de la Revolución francesa y el entramado social y político que sustentó uno de los episodios clave de la historia de Occidente. Un reto complicado para una época actual, de atención dispersa y voluble.

Otra novela gráfica de trasfondo histórico es "Checkpoint" (Editorial Milenio), de Josep Maria Cazares y Miquel Àngel Bergés, ambientada en el Berlín de las semanas anteriores a la construcción del Muro, en plena Guerra Fría.

Y de nuevo en el tiempo presente, la pandemia está marcando el proceso creativo, y un ejemplo de ello es "Diario desde Varanasi" (Bang), de Josep Rodes, un sencillo cuaderno diario gráfico el que explica cómo el mundo se paralizó en la primavera de 2020 mientras el miedo a la enfermedad se expandía en la India, país donde se vio atrapado.

"Mientras el mundo agoniza" (Reservoir Books) no va de covid, es el álbum triple del maestro Carlos Giménez ("Paracuellos") que a sus 80 años retoma su vertiente fantástica y galáctica con una historia de venganza con el paisaje de fondo de una Tierra en proceso de autodestrucción climática y moral, en la que impera el sálvese quien pueda.

Para cerrar la nómina de sugerencias, algo más de humor (excéntrico). El polifacético escritor y dibujante Miguel Noguera tendrá mañana viernes en Barcelona una intensa jornada para firmar ejemplares de "¡Pam!" (Blackie Books), último libro, en gran formato, de este "performer", integrista de lo absurdo, que pasa aquí del blanco y negro al color para seguir plasmando en papel sus ideas más imposibles y desconcertantes.

Por Sergio Andreu