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El campanario de la catedral de la ciudad italiana de Florencia, Santa María del Fiore, obra de Giotto, volvió hoy a sonar después de girar su monumental campana mayor, realizada en 1475 y que corría el riesgo de romperse.

El templo había permanecido "mudo" durante diecinueve días, desde el pasado 8 de noviembre, ya que se ha tenido que rotar la campana para cambiar su posición, según se informó en un comunicado.

La "Campana Mayor" de la torre de Giotto, realizada en 1475 en honor a la santa, tiene dos metros de diámetro, 210 centímetros de altura, un espesor de 15 centímetros y pesa más de 5 toneladas, lo que da fe de las complicadas labores para su mantenimiento.

Refundida en 1705 porque habían aparecido grietas en su superficie, ahora ha tenido que ser "rotada" para cambiar el punto del metal en el que el badajo golpea para que suene.

Esta operación ha sido obligatoria porque su uso durante siglos había reducido el espesor del bronce en el punto en el que golpea el badajo y, cuando la erosión alcanza el 10 %, hay que cambiarla de posición porque "hay muchas posibilidades de que se rompa".

Aunque no se sabe con precisión cuándo fue rotada por última vez, se estima que pudo ser en torno al 1956, cuando se llevaron a cabo algunas obras en el campanario para asegurarlo.

El impresionante campanario de Giotto, testigo de excepción de la historia de la capital del Renacimiento, tiene doce campanas de las que cinco, las más antiguas, están actualmente en desuso.

Las otras siete, entre ellas el "Campanone", siguen sonando para llamar a la eucaristía, en lo que se conoce como "concierto" en la ciudad de los Medici, el Arno y el "Ponte Vecchio".

El archivo de Santa María del Fiore cuenta con un Códex del siglo XIII, titulado "Mores et consuetudines canonice florentine", que documenta aún en la actualidad el modo en el que deben sonar las campanas de la catedral de acuerdo al rito litúrgico.

La catedral florentina, uno de los edificios más admirados del mundo, acaba de celebrar el sexto centenario de los inicios de la construcción de su enorme cúpula, un prodigio arquitectónico realizado por Filippo Brunelleschi desde 1420.