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Para entender el presente hay que conocer el pasado y eso es lo que propone la exposición "Nasca. Buscando huellas en el desierto", una de las muestras del programa paralelo de Perú como país invitado a ARCO2019, que inaugura mañana Fundación Telefónica y que recorre esta cultura milenaria del antiguo Perú.

La muestra organizada por el Museo de Arte de Lima y el Museo Rietberg de Zúrich, en colaboración con el Bundeskhunthalle de Bonn, de donde viene, y la Fundación Telefónica, descubre, a través de cerámicas, tejidos, líneas o geoglifos realizados sobre el suelo de las pampas, de fotografías, vídeos y pinturas, esta cultura prehispánica que se desarrolló entre el año 200 a.C. y el 650 d.C. en la costa sur del Perú.

Comisariada por Cecilia Pardo, arqueóloga y subdirectora del museo Mali de Perú, y por Peter Fux, comisario del Museo Rietberg de Zúrich y arqueólogo en activo en el yacimiento de Nazca, la muestra reúne 300 piezas.

Además de cerámicas, tejidos (en un increíble buen estado de conservación) y obras de metal, la exposición está hecha también con alta tecnología, con vídeos, proyecciones, animaciones, composiciones musicales, mappings, realidad virtual y simulaciones sobre el terreno en tres dimensiones obtenidas con drones que han sobrevolado la región.

"Les parecerá curioso que en Arco, que tiene un programa contemporáneo, esté esta exposición de Nasca, pero tiene mucho sentido, porque si ven el abanico de propuestas en el programa de Perú se puede observar la relación que tienen los artistas peruanos contemporáneos con su pasado, tienen referencias constantes a esta cultura", ha explicado hoy, durante la presentación, la comisaria del programa paralelo de ArcoPerú, Fietta Jarque.

"Esta cultura es poco conocida para el mundo, que conoce más el periodo Inca, aunque tampoco se hayan hecho grandes exposiciones; pero los incas duraron 150 años- ha advertido Jarque- y los nasca como 800, y tienen una riqueza cultural desconocida en España. Esta es una gran oportunidad para que se conozca mejor el pasado y las referencias iconográficas y culturales de las que se nutre el arte de hoy", ha subrayado la comisaria, que recomienda empezar viendo esta exposición para continuar después con el resto de las programadas.

Desde el descubrimiento de Nasca a principios del siglo XX, esta región ha llamado la atención por sus ricas cerámicas, los finos tejidos, los geoglifos y sus rituales y ceremonias, su simbología, como se ve en esta muestra, en la que, según los organizadores, se comprueba cómo esta cultura fue capaz de sobrevivir en un desierto tan árido y desarrollar una sociedad agrícola y marítima.

La muestra explica al visitante cómo pensaban, la organización social que tenían, sus ceremonias y ritos funerarios, entre ellos, cómo envolvían a sus muertos.

Los nasca representaban en objetos imágenes inspiradas en su entorno, en la naturaleza, en la vida después de la muerte, en las fuerzas sobrenaturales, que creían que les afectaban de forma directa, y sus divinidades, como el "Ser enmascarado", el ser mítico antropomórfico que ha sido reconocido como la principal divinidad de los nasca, con aspecto de humano que adquiere rasgos de animales y que lleva una nariguera con bigotes de felino, una diadema y un collar de cuentas.

Nasca y su paisaje desértico no ha dejado de ser estudiado, según la comisaria, que recalca que en esta muestra puede verse todo su paisaje, con estos vídeos y reconstrucciones basadas en los últimos estudios arqueológicos, que también son interpretados aquí por algunos de los artistas contemporáneos con fotografías y vídeos.

El visitante también podrá contemplar valiosos objetos de Cahuachi especialmente traídos para esta exposición y el contenido de tres fardos funerarios, procedentes de la Necrópolis de Wario Kayan.

Por Carmen Sigüenza