EFEÁmsterdam

A João lo esclavizaron en África Occidental, y terminó en una plantación de azúcar portuguesa en Brasil. Wally trabajó toda su vida en una plantación en Surinam, plantando, cosechando y procesando caña de azúcar de sol a sol. Sus historias son reales y solo dos de las diez que presentó este martes el Rijksmusem de Ámsterdam.

Con ayuda de una extensa audioguía, y a través de obras de arte y objetos variopintos, como mapas, manuscritos o una obra de arte con bidones negros, la exposición presenta diez historias reales y personales sobre víctimas de la esclavitud y dueños de esclavos, victimas que resistieron, no siempre con un final feliz, y otros que fueron trasladados hasta Países Bajos de mano de sus “propietarios”.

“Una exposición como esta necesita mucho tiempo de preparación e investigación. Es extremadamente difícil investigar la historia de las personas esclavizadas y hacer una exposición que intente contar la historia también desde su perspectiva”, subraya a Efe Stephanie Archangel, comisaria del museo.

Durante un periodo colonial de 250 años, del siglo XVII al XIX, muchos seres humanos se convirtieron en propiedades y objetos registrados en libros de cuentas, trasladados de un lado a otro, en viajes trasatlánticos a Surinam, Brasil o el Caribe, donde la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales (WIC) tuvo un rol primordial, así como de Sudáfrica y Asia, donde operaba la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (VOC).

HISTORIAS CON DIFERENTES FINALES

Unos murieron por las condiciones a las que estaban sometidos, otros por resistir, pero algunos sobrevivieron a la esclavitud o lograron romper los grilletes en busca de libertad. Sus historias quedaron registradas de alguna forma, y hoy son narradas en la audioguía por varias personas con alguna conexión a la esclavitud en su propio pasado.

La historia de Wally coincide en el tiempo con la de Jonas Witsen, que vivía en Ámsterdam cuando heredó, a sus 25 años, tres plantaciones de azúcar. Obcecado con multiplicar su gran riqueza, impuso un régimen más estricto a Wally y otros 155 hombres, mujeres y niños, todos esclavizados en sus propiedades. “Nuestro nuevo amo es bastante rico, compañeros, no tenéis que trabajar tan duro”, les instó.

Tras varios choques, Wally huyó con un grupo de esclavos al bosque, pero unos días después, los arrestaron y condenaron a muerte, quemándolos vivos. “Las cabezas decapitadas de Wally y sus partidarios se exhibieron en picas en la ciudad como advertencia a las otras personas esclavizadas”, asegura el museo.

Según un manuscrito del 8 y 9 de agosto de 1707, Wally fue interrogado en la fortaleza de Fuerte Zeelandia y denunció cómo Witsen impuso la necesidad de un pase para salir de la plantación, una autorización que no quisieron darle para que fuera a visitar a su esposa en la plantación cercana con su pequeño cayuco.

PRIMERA EXPOSICIÓN

Los preparativos de la primera exposición dedicada a la trata de esclavos comenzaron en 2017 y uno de los detalles más relevantes son los espejos, que abundan en las salas.

“La diseñadora ha elegido espejos para siempre tener al visitante dentro de la exposición, que siempre esté dentro de esa historia, pero también para que entienda que en esa historia nadie sabía todo porque nadie veía todo. A veces no puedes ver una cosa porque hay un espejo, así que te ves a ti mismo, pero no ves el objeto”, explica a Efe Maria Holtrop, también comisaria del museo.

En esta exposición, el diseño era “muy importante porque no había muchos objetivos”, señala. La idea es entender cómo eran las vidas de esos esclavos, cuál fue su actitud hacia el sistema y hasta qué punto podían tomar sus propias decisiones: “Para contar bien la historia, y para también tener la emoción necesitábamos un diseño muy fuerte”, dice.

Archangel agrega que “la importancia de esta exposición es crear concienciación sobre la historia” de la esclavitud y subraya que “no esté basada en lo económico, sino en historias personales” para buscar el compromiso del visitante y “crear nuevas oportunidades para abrir un nuevo diálogo que pueda tener lugar en la sociedad de hoy en día”.

Esta tarde, el rey Guillermo Alejandro inaugurará la exposición, accesible en la web del Rijksmuseum para un recorrido virtual, y a partir de mañana los niños podrán visitarla en excursiones de colegio. La muestra estará disponible hasta el 29 de agosto. “Las diez historias juntas cuentan una historia completa”, concluye Holtrop.

Imane Rachidi