EFEMadrid

La escritora Elia Barceló asegura que lleva muchos años intentando participar en la creación de una "novela europea del siglo XXI", lejos de la tradición anglosajona que ha colonizado la literatura desde hace tanto tiempo, un proyecto que cree factible pero no a corto plazo.

"A lo mejor dentro de cien años los historiadores de la literatura comprueban que a principios del siglo XXI comenzaron algunos autores a abogar por una novela europea" dice a Efe Elia Barceló (Elda, Alicante, 1957) que sostiene que por el momento, "los europeos somos muy reacios a aceptarnos como europeos".

Esta autora, afincada en Austria desde hace más de 20 años, donde ha impartido clases de literatura fantástica, asegura que en sus novelas, que han sido traducidas a 19 lenguas, intenta crear un ambiente de identidad europea en sus personajes.

Así ocurre también en su última novela, "La noche de plata", editada por Roca, que acaba de publicar cuando otra de sus obras, "El efecto Frankenstein", ha sido galardonada con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2020, que se une a otros reconocimientos recibidos también por este libro.

"La noche de plata" es una novela ambientada en Viena y en ella realiza una denuncia de las redes que abastecen de menores a abusadores de las altas esferas sociales.

Alejada de la imagen de esa ciudad "de cuento" que aparece en las fotografías de turistas, Barceló ha querido mostrar la "otra Viena", la de la noche, la de las sombras y las "luces de plata", explica.

La novela está protagonizada por Carola Rey Rojo, psicóloga, gran lectora y especialista de la policía española en delitos contra niños, que llega a Viena en una en excedencia laboral tras el trauma que le produjo su intervención fallida en un caso de falso secuestro infantil.

Una ciudad que despierta sus pesadillas porque allí fue donde hace 27 años durante unas vacaciones navideñas, desapareció su hija de 8 años en un mercadillo sin que pudiera ser encontrada a pesar de la intensa búsqueda policial y de que en 1986 salieran a la luz escándalos como el del antiguo orfanato del palacete Wilheminenberg, donde los menores eran sometidos a toda clase de abusos y atrocidades.

A Elia Barceló, las desapariciones infantiles le preocupan desde hace años porque hay muchas no resueltas y por eso quiso situar este drama en un país que parece "de hadas" cuando "mala gente hay en todas partes", sostiene.

La escritora alicantina, reconocida como una de las autoras más relevantes del género de ciencia y ficción en español por anteriores novelas, reconoce que tiene una "vena gótica que siempre está presente".

Como otra de sus protagonistas anteriores, Carola es una mujer de "cierta edad", al igual que otro de los personajes de la novela, un veterano comisario de la Policía austríaca que ya había salido en alguna otra novela de la autora.

Unos personajes con los que ha querido reflexionar sobre la soledad de las personas cercanas a la jubilación y de la inquietud que a veces les provoca el final de la vida laboral y el no saber en qué van a emplear su tiempo.

"Con personajes como Carola quiero decir a los lectores que la vida de una mujer no se acaba a los 60 años" dice Elia Barceló, que asegura que crea a sus protagonistas de esa edad "casi a propósito" porque es muy importante darles voz.