EFEBarcelona (España)

La prestigiosa escuela de actores Nancy Tuñón-Jordi Oliver cumple 45 años en España, un estudio barcelonés por el que han pasado artistas como Laia Marull, Quim Gutiérrez, Nora Navas, Candela Peña, Anna Castillo, Laia Costa o Àlex Monner, por citar sólo algunos de los nombres catalanes más conocidos.

Nancy Tuñón, alma mater del centro, nació en La Pampa argentina y se formó en Buenos Aires de la mano de los que considera sus grandes profesores: "Juan Carlos Gené, Óscar Fessler y Augusto Fernándes, el definitivo para mí, porque creo que fue el que me dio la esencia de todo lo que fui después como profesora", asegura Tuñón en una entrevista con EFE.

En su época como actriz en Argentina, antes de establecerse en Europa, trabajó en el teatro en algunos montajes de textos de Federico García Lorca como "El maleficio de la mariposa" o "El retablillo de Don Cristóbal".

Tuñón pisó Barcelona por primera vez en 1972 para dirigir "La pirueta", una producción con el cómico Miguel Gila, actor al que la veterana maestra sigue admirando "profundamente" y de quien recuerda lo divertido que era "y lo trabajoso de estar en un espectáculo con él".

Ya entonces, se enamoró de Barcelona, a la vez que se percataba de una posibilidad para su futuro profesional, a pesar de su variada actividad artística, en la capital catalana "no había escuelas de teatro particulares, sólo un instituto oficial (el Institut del Teatre de Barcelona), como en casi todas las ciudades del mundo".

Lo tuvo claro: volvería a Barcelona "para enseñar teatro".

"Volví a mi país, voté, porque era época de elecciones, y después hice todo lo posible para poder volver, es decir, trabajar mucho y tener el dinero suficiente para venir", recuerda la maestra de actores en un aula de la academia barcelonesa.

Tuñón consiguió regresar a Barcelona y en 1976 inició su actividad pedagógica en un estudio de la calle Aragón con alumnos de los barrios barceloneses del Verdum, Collblanc y Singuerlin de Santa Coloma de Gramanet, estudiantes procedentes de entornos alejados de la escena artística habitual.

Hasta 1986, el estudio cambió de sede en dos ocasiones más, año en el que se asoció con el actor y director catalán Jordi Oliver, con quien creó la actual escuela, en el barrio barcelonés de Gracia.

En las aulas de esta academia, modesta vista por fuera, Tuñón ha sabido imprimir su filosofía escénica a generaciones de alumnos, a los que ha animado a no encorsetarse por ningún método.

Para esta maestra, el conocerse a uno mismo otorga a los futuros actores o actrices "los recursos ilimitados para expresarse", que luego podrán usar espontáneamente encima del escenario.

"La espontaneidad, ese gran tema. La espontaneidad no contaminada de un actor es lo más maravilloso que se puede ver como expresión y eso es lo que busco: la espontaneidad no contaminada", resume de forma vehemente sobre su filosofía como guía de futuros actores.

Para Tuñón, el teatro es una larga búsqueda vital de uno mismo "que no termina nunca", pero advierte: "todos nos moriremos buscando".

Aunque por sus manos, por sus aulas, por sus clases, han pasado cientos (¿miles?) de jóvenes apasionados, ella "podría trabajar con un alumno toda la vida, porque la presencia de un ser humano en el escenario tiene que ver con lo que sabemos de él", una curiosidad eterna sobre quién es.

"Hay algo en el actor que sabe quién es, que se traduce en un saber estar de verdad y es alguien que está viviendo una experiencia que puede ser la de Hamlet o la de cualquier otra obra y que la está viviendo con una intensidad especial", señala la profesora.

Entre los artistas que se han "aprovechado" de esa curiosidad docente de Tuñón está la actriz catalana Laia Marull (Barcelona, 1973), ganadora de tres Goya ("Fugitivas" (2000), "Te doy mis ojos" (2003) y "Pan negro" (2010), alumna en la ya lejana promoción de 1994, quien confiesa que espera que aquel juego vital de aprendizaje la acompañe "el resto del tiempo que pueda seguir actuando".

Y ese ansia de libertad, de autenticidad, es el que 45 años después, la "investigadora" escénica Nancy Tuñón, sigue intentando encontrar en sus alumnos, con su propio método, aunque ella odie utilizar este término. Antonio Contreras