EFEEstrasburgo (Francia)

La Feria europea de arte contemporáneo de Estrasburgo (St-Art) celebra este fin de semana su vigésimo quinta edición, tras un año en blanco por la pandemia y sin la presencia de galerías españolas, que han sido fieles a la cita alsaciana durante la última década.

Si en 2016 St-Art contó con nueve galerías españolas de un total de 100 (casi el 10 % y la más numerosa de las internacionales), en 2017 y 2018 se redujeron a cinco y en la edición de 2019 continuó la tendencia descendente con sólo dos representantes.

En esta ocasión, hay 64 galerías en total, una cifra más baja que en las anteriores ediciones. En torno al 80 % son francesas y el resto proceden de Alemania, Bélgica, Corea del Sur, Italia y Países Bajos.

Para la directora artística del evento, Patricia Houg, "quizás el arte español está atravesando una etapa más difícil que el resto de Europa", y aunque "no hay galerías de España, se pueden encontrar obras de artistas españoles", como Pablo Picasso o Antoni Tapiès.

"Sinceramente, esta crisis está siendo muy compleja y se gestiona de modo diferente según los países", declaró a Efe.

Houg anima a venir a recorrer St-Art por ser "la feria más antigua de Francia": "Hemos mantenido el rumbo y sobrevivimos gracias a los visitantes y a los galeristas".

En esta edición la muestra dedica por primera vez un espacio a la ecología con la exposición "Futurae", con obras de seis artistas.

"Sé que los artistas están preocupados por la situación medioambiental del planeta, por el calentamiento global, y esa preocupación la trasladan a sus obras y está presente en St-Art", declaró.

Así, por ejemplo, el francés Luc Lapayre ha dispuesto once sillas que van desapareciendo según crece el nivel del mar y lo ha titulado "Ouh là là il va faire très chaud", mientras la surcoreana Ha Cha Youn denuncia el uso abusivo de bolsas de plástico enmarcándolas.

St-Art rinde este año homenaje a Raymond-Emile Waydelich (Estrasburgo, 1938), el artista alsaciano vivo más popular en Francia, que trabaja la fantasía plástica, con criaturas fantasmagóricas y truculentas, pero llenas de amor y poesía.

Los organizadores de esta 25 edición, que se cierra el domingo, confían en alcanzar la cifra de 20.000 visitantes, obtenida en la última feria de 2019, y una cantidad de ventas superior a 17.000 euros por expositor.