La ficción siembre recrea la realidad, no la reproduce, lo que "la audiencia debe entender para no pecar de excesivamente crédula, ni de escéptica", ha afirmado a Efe la guionista y realizadora Lucía Tello.

Producciones de moda como The Crown y Los Bridgerton, en Netflix; y El Cid, en Amazon Prime, protagonizan la última polémica "seriéfila" a cuenta de su fidelidad al pasado, explica esta especialista en cine, profesora en el Máster de Creación de Guiones Audiovisuales de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

La tensión entre ficción y rigor histórico "ha sido una constante a lo largo de la historia, lo fue en la literatura y también en cine y televisión", subraya Tello, para quien se trata de "una discusión irresoluble porque se enfrentan dos maneras de entender la ficción".

De un lado, están quienes defienden el punto de vista histórico y, de otro, quienes asumen que la ficción nunca puede acercarse a la realidad, añade Tello, autora de una veintena de libros sobre aspectos cinematográficos, escribe sobre cine en un blog de El Huff Post y en TodoEsCine y es colaboradora en programas televisivos.

La dramatización de la realidad, en su opinión, puede acercar un suceso al público, pero implica "incurrir en reduccionismos, fallos de rigor y anacronismos".

El caso de The Bridgerton es "muy claro", ya que está ambientada en el siglo XIX y "respeta muchos de los códigos temporales de la época", pero "solo para contextualizar lo que es, una historia de atracción y tensión sexual entre dos personajes, que suele ser el vehículo genérico de la mayor parte de los dramas".

Además, "se da el caso (en esta serie) de que ha habido cierto revuelo por la inclusión de un duque, una reina y buena parte de la corte con ascendencia africana".

"Aunque esto parece haber 'escamado' a quienes reclaman rigor para la etapa de la Regencia -argumenta Tello- el formato de ficción implica libertad de creación y también licencias" y esta serie "no busca el rigor histórico, ni tiene pretensiones académicas, más allá del puro entretenimiento".

También cree que "no seguir canónicamente el rigor histórico puede contribuir a cambiar la percepción social y a abrir horizontes en la ficción que, hasta ahora, habían sido inexplorados".

No obstante, "se sabe que hubo aristócratas negros en el siglo XIX que, aunque no eran abundantes, sí existían" e, incluso, "se dice que la esposa de Jorge III provenía de África", por lo que "es plausible que la historia tenga algún viso de realidad".

En este contexto, considera que "es un error juzgar de este modo a la ficción, tanto seriada como cinematográfica".

El caso opuesto es el de The Crown, "una serie de éxito que, hasta su cuarta temporada, solo suscitó admiración, ya que retrataba la evolución de la familia real británica en forma de ficción", subraya Tello.

El problema, en su criterio, "llegó con la cuarta temporada, ya que los eventos que retrata son hechos que han sido contemporáneos a la vida de un gran número de espectadores y sobre los que ya tienen formados juicios".

Llegar a la vida actual, en este caso, retratando a personajes como Carlos de Inglaterra, Lady Di y Camila Parker Bowles, añade, es "mucho más espinoso para el creador, porque las licencias artísticas quedan supeditadas no ya al rigor histórico, sino a la experiencia del público".

Desde su punto de vista, "la fidelidad a los hechos, en este caso, no solo es necesaria, sino también intrincada de conseguir" y el Ministerio de Cultura hizo que Netflix reconociera que era una dramatización de la historia, lo cual "sitúa a la serie, nuevamente, dentro de los cauces de la ficción".

Sobre El Cid, Tello ha añadido que en esta serie "se vuelve a incurrir en el mismo fallo, olvidar que la ficción tiene sus códigos y que, en la mayoría de los casos, es imposible salvar todos los escollos que implica la fidelidad histórica".

Reconoce que "los estandartes de León y de Castilla no fueron instaurados hasta el siglo XII y que ha habido un gran revuelo por la espada que luce Jaime Lorente -actos que interpreta a El Cid-", pero, en realidad, "la historia es un relato épico de un personaje histórico español que busca, como toda serie de ficción medieval, acción, entretenimiento y drama", concluye.

Pilar Mazo