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Cada día son más los aficionados a las series de televisión, películas y cómics que abarrotan sus estanterías con Funkos, unos muñecos cabezones que caricaturizan de algún modo a todo tipo de personalidades, de políticos a deportistas pasando por súper héroes.

La última en mostrar su enorme colección (siete estantes repletos con hasta 227 figuras diferentes) ha sido la cantante española Edurne, que la mostraba orgullosa en un vídeo en Instagram. Pero, ¿qué hay detrás de estos juguetes que causan tanta sensación?

Personajes de series de televisión y películas, superhéroes de cómics, deportistas e incluso políticos. Son pocos los personajes y personalidades de la cultura popular que escapan de verse convertido en uno de estos muñecos.

Caracterizados por su pequeño tamaño –entre 9 y 10 centímetros de altura-, su gran cabeza y unos enormes ojos inexpresivos, estos muñecos copian el concepto 'chibi' nipón que da ese aire infantil y adorable a los Funkos. Su verdadero nombre es Funko Pop!, siendo Funko, como los conocen los coleccionistas, el nombre de la empresa que los produce y no del muñeco.

Como es ya habitual en muchas empresas estadounidenses, Funko nació en el garaje de su creador, Mike Becker. Este diseñador gráfico de camisetas, junto a sus dos amigos artistas, Rob Schwartz y Sean Wilkinson, fundaron en 1998 la empresa cuyo nombre es fruto de un juego de palabras con los términos 'fun' (diversión) y 'company' (compañía).

Con un producto estéticamente muy distinto al reconocido a día de hoy, Funko comenzó a vender figuras coleccionables denominadas durante esa época como 'bobbleheads', figuras que mantenían la seña de identidad actual -las cabezas desproporcionadamente grandes- pero con un muelle en el cuello para balancearlas.

Más de 20 años después, los Funkos se han convertido en una sensación mundial. La empresa cuenta con más de 600 licencias activas entre las que destacan acuerdos con las grandes compañías de contenido de entretenimiento audiovisual como Disney, Sony o DC Cómics, tal como figura en su web.

Cómo dice el eslogan de la compañía, "todos somos fans de algo" ("Everyone is a fan of something") y Funko ha sabido explotar el fanatismo por las series convirtiendo sus muñecos en los productos coleccionables por excelencia durante los últimos años.

Lo que comenzó con la primera venta de una figura de la mascota de la franquicia de restaurantes Big Boy, se ha convertido en la actualidad en una colección enorme de miles y miles de muñecos entre las que destacan las figuras de sagas como "Harry Potter" y series como "Juego de Tronos", "Stranger Things" o "Rick y Morty".

A un precio que suele oscilar en España entre los diez y 15 euros, figuran entre los más vendidos en las principales plataformas digitales de comercio como Amazon. Tras el estreno de la cuarta temporada de "La casa de papel", los Funkos de Helsinki, Nairobi o el Profesor figuran entre los más populares para los españoles.

Pero la fiebre por estos muñecos trasciende países. Según datos publicados en el balance comercial de la empresa, en 2019 sus ventas alcanzaron la friolera de 795 millones de dólares (731,4 millones de euros), un 13 % más que el año anterior, de los cuales 271 millones (249,3) son ingresos procedentes de las ventas internacionales.

Pero las cifras no son la única razón que acredita a estas figuras como un fenómeno cultural. La plataforma Netflix se hizo eco del auge de estos productos y de la empresa con el documental "Fábrica de diversión: La historia de Funko" (2018), dirigido por David Romero y que a día de hoy puede verse en la plataforma en Estados Unidos.

Estas figuras han alcanzado un alto valor para los coleccionistas, que han llegado a pagar hasta miles de euros por los muñecos más exclusivos de la empresa. Los Funkos han demostrado que no son una moda puntual y que han venido para quedarse en las estanterías.

Alberto Olaya