EFEParís

Los fantasmagóricos retratos del Londres de los años 50 que fotografió el chileno Sergio Larraín protagonizan la nueva exposición de la Fundación Henri Cartier-Bresson en París, inaugurada este martes y dedicada a un trabajo que marcó el resto de su carrera pese a haber pasado inadvertido en la prensa.

El viaje de Larraín (Santiago de Chile, 1931-2012) marca "su primer trabajo en profundidad" gracias a una beca que había recibido del British Council para llevar a cabo un proyecto fotográfico sobre Londres, según explicó a EFE la comisaria de la muestra, Agnès Sire.

Las imágenes que tomó adelantan las que serían las señas de identidad del artista: una forma de encuadrar única y atrevida, que le llevaba a cortar las fotografías donde otros creadores no hubieran osado, a retratar momentos de soledad, a captar miradas entre la muchedumbre dando a menudo con personajes fantasmagóricos.

Los trabajadores de la City, vestidos de negro y con altos sombreros de copa, son sombras entre la niebla, que se convirtió en el recurso con que más jugó Larraín en aquel viaje; y dos marineros miran al horizonte ante el imponente Puente de Londres, en lo que parece más bien el fotograma de una película.

Como trasfondo, el fin de una época, las últimas horas de una ciudad que había sido capital de "un antiguo y vasto imperio colonial", como escribió el propio Larraín.

"Es la primera vez que no vive en Chile y puede trabajar preocupándose únicamente de las fotos que toma. Es ahí donde encontramos su fantasía, la poesía de sus imágenes. No era alguien preocupado por el lado documental", explica Sire en la apertura de la muestra, abierta hasta el 18 de octubre.

Sire dirige además la publicación del libro "Londres 1959", publicado este mes por Éditions Xavier Barral, que recupera el trabajo del chileno en aquel invierno con un ensayo que el escritor Roberto Bolaño le dedicó, titulado "Los personajes fatales", y alguna notas del propio Larraín.

Con esta exposición, la Fundación Cartier Bresson rinde además homenaje a un momento que fue clave en la vida del chileno, pues fue en el viaje a Londres, en una escala en París, donde Larraín conoció a Cartier-Bresson, lo que le permitió integrar la prestigiosa y ya mítica agencia Magnum Photos.