EFEBerlín

La Fura dels Baus estrenó este viernes en la Konzerthaus de Berlín "Der Freischütz" (El cazador furtivo), una reinterpretación ecologista de la ópera de Carl Maria von Weber con la que se inauguró este icono cultural en 1821 y en la que los "fureros" pactan con el diablo para conmemorar el 200 aniversario de la sala.

A causa de la pandemia la obra se interpretó con la sala vacía. En la plaza frente a la Konzerthaus varios centenares de espectadores (todos con test negativos y distancia de seguridad) asistieron a una retransmisión en directo de la opera. De forma paralela se pudo seguir la interpretación a través del canal de televisión franco-alemán ARTE y desde la web del auditorio.

En esta adaptación vanguardista, el auditorio entero se convirtió en un bosque, con cantantes encaramados a grúas, actores en una piscina de cristal, telas blancas representando árboles que colgaban desde las lámparas del techo, mochilas con cabezas de ciervos y un potente espectáculo de luces, música y disparos.

En la versión de La Fura dels Baus, el cazador sin puntería que pacta con Lucifer para ganar un concurso de caza es el hombre que destruye la naturaleza y pacta con el progreso para seguir adelante, explica en entrevista con Efe Carlus Padrissa, director artístico de la ópera.

"Esta obra es un pacto con el diablo. Pero cuando pactas con él, el tío se cobra algo, que pueden ser catástrofes como el coronavirus o Chernóbil", explicó.

Si en la versión de Von Weber una de las siete balas mágicas del demonio podía dar a cualquiera, la adaptación de La Fura dels Baus la convierte en la "bala del progreso", que "podría ser el coronavirus". "Está claro que hasta lo más pequeño nos puede destruir. Entonces hay que vigilar, porque el cambio climático nos amenaza y no sé si la humanidad podrá seguir viviendo aquí", comentó.

Según el director, lo más significativo de su reinterpretación es ver que el hombre está destruyendo el medioambiente, un proceso que es necesario detener. Explicó que, como sociedad, tal vez se deba sufrir un castigo con el que se tome conciencia y se pare la destrucción.

Pero el mensaje principal, según Padrissa, es que es posible conseguir una segunda oportunidad para intentar detener el cambio climático. Simbólicamente, al final de la obra, la séptima bala no mata a quien más quiere el cazador, su novia, sino a otra persona.

Cuenta que desde el teatro es posible despertar conciencias, aun con obras que tienen más de 200 años. Añade que óperas como la de Weber "nos quieren decir algo", son "como semillas" que luego en la mente "dan oxígeno para vivir" y tienen mensajes que siguen vigentes pese al paso de los siglos.

La obra original está considerada como la primera gran ópera del romanticismo alemán. Con libreto alemán de Friedrich Kind, se basa en una leyenda folclórica alemana en la que el bosque juega un papel central y en la que Padrissa vio que había mucho potencial y actualidad.

El director artístico de La Fura dels Baus señaló que esta adaptación fue pensada para ser representada con público, para que los espectadores entraran en la sala y se sumergieran con todos los sentidos, para que pudieran sentirse un árbol y "se transformaran" en él. Realizarlo en un formato virtual en directo por exigencias sanitarias, reconoció, también supone una experiencia "muy interesante".

"Por una vez el teatro no es efímero, sino que va a quedar grabado para que lo puedan ver dentro de muchos años", añadió.

Con la reinterpretación de La Fura dels Baus, se abren las puertas hacia esa segunda oportunidad a que se refería Padrissa para detener la destrucción del medioambiente. "Pero no es solo pensarlo, es hacerlo, es actuar", apostilló el director artístico.

María Alonso Martos