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A la escritora italiana Elisabetta Gnone sus jóvenes lectores le pidieron durante la pandemia "volver a Fairy Oak", y por eso se puso manos a la obra para escribir "La historia perdida", la octava entrega de esta saga que cumple 15 años y con la que ahonda en cómo conocer la historia te puede "calmar".

A Gnone (Génova, Italia, 1956) no le gustaba leer de pequeña pese a que su madre "lo hizo todo", cuenta a Efe en una entrevista telemática con motivo de la publicación hoy en España de la nueva aventura de esta serie que arrancó en 2006 y que ha sido traducida a 23 países.

Pero lo que más "odiaba" era leer Historia, según matiza: "me parecía un mundo imposible de imaginar, pensaba mucho pero no imaginaba, era una descripción extraña de un mundo lejano que no podía entender. Ahora se qué significa lo que es encontrar un libro para abrirte al mundo de los libros, y cuál poderosa puede ser una aventura y donde te puede llevar".

Y por eso, en "La historia perdida" (Duomo ediciones) mete de lleno a sus protagonistas, Vainilla y Pervinca, en una nueva aventura en la que sus lectores regresarán a la localidad de Fairy Oak, aunque comprobarán que han cambiado muchas cosas y se darán cuenta de cómo es fácil caer en la melancolía al mirar viejas fotografías.

En concreto, será en la honorable escuela Horace McCrips donde los personajes, tras tener que hacer el árbol genealógico de su familia, emprenderán una investigación para seguir el rastro de una historia perdida y de sus antiguos protagonistas.

Convertida ya de adulta en una gran lectora de Historia, reconoce desde su casa en Milán mientras su perro ladra como queriendo entrar en la entrevista, Gnone ha hecho hincapié en este libro en el hecho de "cómo conocer la Historia te puede calmar el ansia".

"Porque todo ha sucedido ya, en nuestra historia ya lo hemos afrontado todo. Lo hemos superado todo, aunque con menos tecnología y avances, y saber que lo hemos hecho te calma. Saber la historia de la humanidad te ayuda a imaginar tu realidad y esto te puede ayudar a proyectar el futuro", asevera.

Junto a esta investigación, Gnone vuelve a envolver a sus personajes en los valores que han conseguido que esta historia sea universal: la amistad, la familia y la diversión.

Sobre todo la diversión, porque si algo tiene "Fairy Oak" es ser un lugar donde los lectores se reirán.

"Soy una persona a la que le gusta mucho reír y en el libro meto emociones porque cuando escribo me tengo que emocionar y tener la esperanza de que atraviese la páginas, y prefiero emocionar con la diversión", afirma.

Aunque "Fairy Oak" "no nació como serie", confiesa, sí que se convirtió en una de las más prolijas de la literatura porque conforme la iba escribiendo se dio cuenta de que "se quedaba inconclusa".

Por eso, la actual novela, prosigue, nació como un "homenaje" a lo que ha ocurrido en la pandemia.

"Después del confinamiento me fui a campo y me di cuenta de lo importante que era la naturaleza para nosotros, cuánto calmaba, en marzo la naturaleza se despierta y nosotros estábamos en una esfera de muerte. Y como mis lectores querían volver a Fairy Oak ha sido mi pequeño homenaje: es abrir las puertas de Fairy Oak en este momento y poder volver allí", añade.

Para los que se pregunten dónde está Fairy Oak, sepan que no existe, que es un lugar nacido por su "experiencia de infancia".

"Mi hermano y yo hemos crecido en la periferia de Milán, que cuando éramos pequeños era campo. Éramos absolutamente libres pero siempre bajo la vigilancia de un adulto. Éramos libres, pero no estábamos abandonados, teníamos una supervisión discreta", recuerda esta italiana que ha sabido llevar a los jóvenes la importancia de la naturaleza.

Tras vender más de cuatro millones de ejemplares con los siete libros de su saga "Fairy Oak", Gnone está a punto de sacar en Italia la novena entrega de esta saga.

Pilar Martín