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Tras el éxito mundial y el Óscar de "La gran belleza", el italiano Paolo Sorrentino da un giro radical con "La juventud", con un gran Michael Caine en una historia sobre personas que viven con calma y con tiempo para pensar porque al director le interesa "la vida ralentizada".

No se trata solo de una historia de personajes que han sido famosos y que de alguna manera buscan retirarse, sino de personas "ralentizadas". "Me gusta la vida ralentizada, que te deja tiempo para pensar", afirma Sorrentino en una entrevista con un reducido grupo de periodistas tras presentar su película en el último Festival de Cannes.

"Traté de hacer pasar el filme a través de mis propios pensamientos", recuerda el realizador, recostado en el sofá de una terraza frente al mar en la Croisette de Cannes, un reflejo de esa mezcla de lentitud, decadencia y profundidad que presenta su filme, que llega mañana a las pantallas españolas.

Un filme muy diferente a "La gran belleza" (2013), según él mismo asegura. "Es una película mucho más simple y minimalista que se ocupa de sentimientos muy sencillos, mientras que 'La gran belleza' tenía muchas más complicaciones".

"La juventud" cuenta el descanso en un lujoso y decadente hotel suizo -el mismo en el que Thomas Mann escribió "La montaña mágica", en la localidad alpina de Davos- de un retirado director de orquesta al que interpreta magistralmente Michael Caine.

Caine se llevó por este papel el premio a mejor actor en los recientes Premios del cine Europeo, en los que "La juventud" fue la gran triunfadora, con los galardones además de mejor película y director.

Junto al actor británico -una de las ausencias más clamorosas en las nominaciones a los Óscar de este año-, Harvey Keytel, Rachel Weisz y Paul Dano componen un heterogéneo grupo de personajes que sin embargo se parecen más de lo que en un principio puede parecer y que comparten un tranquilo verano en las montañas suizas.

Una historia que Sorrentino comenzó a escribir ya con Michael Caine en la cabeza.

"Quería que desde el primer segundo este director de orquesta y compositor fuera inmediatamente reconocible por su carisma, elegancia e ironía y son características que Caine tiene", resalta el realizador del actor británico, que aporta a su papel la honestidad de quien no tiene nada que demostrar.

Un personaje que "se da cuenta de que mirando al futuro, en un momento puede recuperar el pasado", razón por la que la película se titula "La juventud" y no "la vejez", por la edad de los protagonistas, Caine (82) y Keytel (76) o de Jane Fonda (78) que hace un divertido y pequeño papel en el filme.

Sobre cómo les convenció a todos ellos para participar en su proyecto, Sorrentino asegura que siempre lo hace de la misma forma: "Enviándoles el guion".

"No soy un gran persuasor de actores, espero simplemente que les guste el guion y en este caso les gustó. Además no quería pedirles un especial salto mortal, quería que sus características como personas salieran en los personajes y, por ejemplo, Jane Fonda es suficientemente auto irónica como para reirse de sí misma", señala Sorrentino.

Porque el humor, sutil e irónico, está muy presente en la película, a través de los personajes, de las situaciones y hasta del paisaje, o con escenas surrealistas, como la aparición en una piscina de Maradona.

"Espero que lo entienda bien porque es un homenaje a su grandeza", a un "hombre que ha tenido un pasado espectacular y un futuro incierto. Hay una gran melancolía en ello".

Una melancolía clave en la película y que, a juicio del director, está presente en todas las personas y en todos los momentos. "La hay siempre, la veo en todo, en mis hijos, que no tienen ninguna razón de ser melancólicos a sus 12 y 17 años. La melancolía es una constante del ser humano".

Y eso es lo que rezuma su película, lo que le da una gran credibilidad, que no realismo.

"Pienso que el cine debe de ser creíble, no verdadero, porque la verdad es aburrida. Lo creíble es como una versión estrábica la verdad que es más fascinante, dinámico, poderoso y real en sí mismo", reflexiona Sorrentino.

Y sobre las oportunidades que le ha dado el Óscar conseguido por "La gran belleza", dice que en Hollywood la libertad de un realizador no es total y para él es lo más importante, por lo que ha rechazado las ofertas que le han llegado tras conseguir la estatuilla.

Lo que sí reconoce es que el Óscar le ha facilitado trabajar con más actores que antes ni siquiera le conocían.

Alicia García de Francisco