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Hubo un tiempo en que la ópera disfrutaba de una popularidad alejada de la imagen elitista y refinada de hoy en día y los castrati causaban tanto furor entre sus fans como Justin Bieber. Una muestra del Victoria and Albert llega a Madrid para acercar de nuevo el género al gran público.

"Opera: Pasión, Poder y Política", que abre sus puertas este jueves en el Caixa Forum de Madrid hasta el 11 de agosto, está diseñada como una experiencia inmersiva: la música envuelve al visitante gracias a unos auriculares mientras discurre por un recorrido vertebrado en torno a ocho grandes óperas.

La exposición es la más importante sobre el género realizado hasta el momento, y en ella se han reunido más de trescientos objetos que muestran las entrañas del género y, de paso, recorren cuatrocientos años de historia europea.

Y es que la ópera, además de una obra de "arte total" que combina música, literatura, danza y artes visuales, siempre ha sido "fiel reflejo" de la sociedad de su momento, explicaba hoy durante su presentación Kate Bailey, comisaria de la exposición y del museo londinense.

"Queremos poner al visitante en el corazón de la ópera, explicar el género de una manera muy democrática", resumía.

Así, Monteverdi y la rica Venecia del Renacimiento, donde la ópera desataba el furor entre las masas, reciben al visitante, que poco después aparece en un teatro barroco, similar a donde se estreno "Rinaldo" de Händel.

La del alemán fue la primera obra estrenada en italiano en Londres (1711), y prueba del esplendor de la ciudad como centro comercial internacional, recordó hoy la comisaria.

Mozart y "Las bodas de Figaro" (1786) aparecen en una sala ambientada como un antiguo salón vienés, lacado en blanco, mientras que para "Nabucco" (1842) de Verdi se ha dispuesto un escenario semicircular en el que el espectador entienda la importancia del coro.

A parte de "Tannhäuser" de Wagner, el resto de la selección tiene una fuerte clave de género: "Salomé", de Richard Strauss, "Lady MacBeth del distrito de Mtsensk", censurada por Stalin y única obra de Dmitri Shostakóvich, y "Pepita Jiménez", de Albéniz.

El recorrido, especialmente el primer tramo, transita por escenarios evocadores. Entre piezas de vestuario, partituras, cuadros, grabados o elementos de escenografía, se encuentran un piano de Mozart o un traje de Gianni Versacce diseñado para "Salomé", entre otras piezas.

La obra de Albéniz no estaba en el montaje original, que fue diseñado durante varios años en colaboración con la Royal Opera House de Londres, pero ha sido incluida en dicho montaje con motivo del paso de la muestra por España y gracias a una colaboración con el Teatro del Liceo.

Todas las óperas en conjunto tratan de mostrar cómo la ópera ha sido un "arte vivo" desde sus comienzos en la Europa del Renacimiento hasta nuestros días, convertido en un arte global.

¿Si es así, habrá alguna vez una ópera sobre el 'Brexit'? "El Victoria & Albert es mucho más que una institución puramente inglesa (...) si la hubiera tendría una narrativa muy aburrida, sobre todo en este momento", señaló la comisaria.

Aunque "Opera: Pasión, Poder y Política" está concebido para cautivar al gran público y acercar el género a los neófitos, la muestra también atrapa al visitante entendido, que encontrará nuevos significados en el género.

Tras su inauguración en Londres en 2017, la exposición viajó a Omán este año y ahora, Madrid es la primera parada europea. "Opera: Pasión, Poder y Política" también recalará en el Caixa Forum en Barcelona en septiembre.

Por Celia Sierra.