EFEBarcelona

Unos han aprovechado el confinamiento para hacer galletas o flexiones, o para ver un número inconfesable de series. La periodista Nana de Juan, que durante 37 años escribió de casi todo en la Agencia Efe, se ha puesto ante un ordenador y ha hecho un repaso fresco, divertido y melancólico de la profesión y de las anécdotas que se esconden tras las entrevistas que ha hecho.

El resultado: 65 crónicas impertinentes que reflejan, al mismo tiempo, la cara B de la vida política y social de las últimas décadas. Con un toque canalla y desenfadado.

Lo que empezó como una distracción, como pequeños relatos que se obligaba a escribir cada día para superar el "arresto domiciliario" de la pandemia y que colgaba en sus redes sociales, ha acabado siendo un libro, "Crónicas impertinentes desde mi confín" (Editoral Samarcanda), que contiene un sinfín de anécdotas sobre políticos, artistas y famosos de todo tipo que esta periodista todoterreno ha ido conociendo a lo largo de su carrera.

Cada día, una disciplinada Nana de Juan, madrileña de nacimiento y barcelonesa de adopción, ha escrito una crónica casi terapéutica en la que la actualidad de la pandemia y su estado de ánimo servía como excusa para hilvanar de forma divertida y amena sus recuerdos sobre la cara oculta de los muchos personajes públicos que, mostrando siempre su lado más amable, se sentaron frente a su grabadora.

El libro surgió casi por casualidad, animada por el éxito que sus relatos tenían cada día en las redes, e incluye 35 ilustraciones de Lola García Paz, que ha elegido para la portada una de las imágenes recurrentes durante las primeras semanas de confinamiento: un rollo de papel de váter con el que viste a una mujer.

"Detrás de cada entrevista hay anécdotas, cosas que los periodistas no escribimos porque no interesan en nuestros medios o porque no cuadran con los rigores de la profesión. En el libro me he despojado de filtros y de tabúes y he escrito sin reglas, de una forma fresca, sin corsés, he escrito lo que me apetecía escribir", ha confesado en una conversación con Efe.

El expresidente catalán Jordi Pujol, la Dulce Neus, el peluquero Lluís Llongueras, el Dalai Lama o el rey Felipe VI cuando aún era Príncipe de Asturias se asoman a las páginas de este libro, repleto de esas curiosidades que no se escriben, pero que muestran a los famosos tal como son, despojados de su personaje.

No obstante, asegura que no es un relato sobre cotilleos ni intenta sacar a la luz detalles de la vida íntima de nadie. Consiste, más bien, en explicar las bambalinas, la trastienda, lo que se esconde tras las entrevistas y los reportajes, lo que dijeron los personajes fuera de cámara, aquello que ayuda al lector a hacerse una idea más precisa de la personalidad del famoso.

¿A quién puede molestar? Nana de Juan cree que a poca gente. Si acaso, a Marta Ferrusola, esposa del expresidente Pujol, que se quejó airadamente a la periodista de las fotos que ilustraban un reportaje que hizo con motivo del 70 aniversario de su marido. "Nunca más, pero qué feos nos habéis sacado", le gritó tiempo después, cuando se reencontraron en un acto, a modo de escarnio público.

Especial cariño le merecen sus recuerdos sobre Peret, un gran seductor al que entrevistó en su casa de Mataró (Barcelona), después de su etapa en la iglesia evangelista. Su mujer rechazó la tarjeta de crédito que le daba para comprar y le pidió dinero en efectivo "por si acaso", al parecer después de que alguna tarjeta hubiera fallado cuando el rey de la rumba catalana se encontraba al borde del precipicio económico.

O la confesión de un entonces Príncipe de Asturias, que le explicó que alguna vez ganaba a su padre en las regatas, pero que cuando llegaba a casa se ganaba "un coscorrón". La espontánea expresión del joven príncipe se quedó en el tintero de la información que escribió aquel día.

Rememora igualmente el momento en el que la Dulce Neus, en prisión por inducir a sus hijos a matar a su marido, se le quejó en la cárcel de la versión cinematográfica de aquel suceso. "Si mi marido hubiera sido tan bueno como lo pintan en la película, no habría pasado lo que pasó", le dijo, sin inmutarse.

También figuran en estas particulares crónicas Dalí y su fiel Arturo, "hombre para todo" con el que la periodista hizo amistad y con el que hablaba regularmente para saber cosas del genio ampurdanés; el Dalai Lama y sus larguísimas respuestas al tener que superar, las preguntas y las contestaciones, varias traducciones (tibetano-inglés-castellano), o Isabel Preysler, quien le confesó que se dedicaba a sus labores.

"Son unas crónicas impertinentes –considera Nana de Juan- por el lenguaje desenfadado, fresco y canalla, no porque sean frívolas; todo lo que explico es verdad, pasó, he hecho un libro riguroso, en el que explico cosas serias sin el dogmatismo con el que acostumbramos a escribir los periodistas".