EFEMálaga

El realizador canario David Cánovas trae a al Festival de Málaga "La punta del iceberg", una película que busca provocar la reflexión sobre un hecho muy común en los entornos laborales surgidos con la crisis: mientras la gente se desespera por mantener su trabajo, la dirección abusa hasta el infinito.

"Pero ningún trabajo merece que te dejes la piel, primero, porque te vendes a ti mismo y luego, porque acabas vendiendo a los demás", explica el director en una entrevista con Efe, rescatando una de las frases más reflexivas de la película y que pronuncia un sindicalista muy especial: Carmelo Gómez.

"La cuestión -apunta Cánovas- es si el precio de la ambición compensa; no busco tanto la denuncia con esta película como que la gente se lo piense. Me gustaría que la vieran tanto empleados como responsables de área, porque la idea es también que siempre hay alguien más arriba".

Basada en una obra de teatro que, a su vez, se basó en hechos reales, "La punta del iceberg" comienza cuando una multinacional se ve sacudida por el suicidio de tres de sus empleados en apenas cinco meses, todos ellos, en el edificio en el que trabajan; la central intenta averiguar qué ha pasado y envía a una de sus mejores directivas.

Es Sofía Cuevas (Maribel Verdú), a la que describe como "una mujer sin escrúpulos, sin pudor, que trata mal a la gente; es una de esas personas que abusan de su poder y que, cuando empieza a investigar, va cambiando poco a poco y se va dando cuenta de que esto no puede seguir así"

"Su evolución es muy interesante", comenta con Efe la actriz, protagonista absoluta de la cinta y desde cuyos ojos ve la historia el espectador.

En su opinión, la presión laboral "provoca unas tensiones terroríficas, sobre todo en las grandes multinacionales", dice, y se felicita de no tener un trabajo que se mueva en esos parámetros. Esta película, dice "debería ser de visionado obligatorio en muchas empresas, donde reconocerían muchas de las frases que se dicen".

"La crisis es la causa inicial de que se recorten recursos y gente pero el balance de cuentas tiene que seguir siendo el mismo", apunta Verdú, impecable en su papel de ejecutiva de alto nivel, luciendo "por fin", se ríe la madrileña, una imagen de "muy buen gusto": camisas de seda, bolsos de Bulgari y zapatos de Manolo Blahnik.

Cánovas, realizador de televisión y cortometrajista, es un debutante cuarentañero que ya pensaba que no lo conseguiría nunca: "Aquí en España es muy difícil rodar; tienes que entrar con un padrino, o con un buen proyecto o guión con respaldo", comenta.

Pero vio la obra de teatro de Antonio Tavares en Canarias, le gustó y compró los derechos con la idea de adaptarla; así llegó a oídos de Gerardo Herrero, uno de los "jefazos" de la producción española, propietario de Tornasol, y se pusieron manos a la obra.

"Maribel Verdú, Carmelo Gómez y Ginés García Millán -el primer suicidio de la película- siempre estuvieron en los planes", afirma Cánovas, que se deshace en elogios para sus actores.

Y recuerda que, aunque es más reciente, y espeluznante, el caso de los más de cien empleados que se suicidaron en la compañía France Telecom, la obra se escribió en 1989, cuando una factoría francesa de Renault sufrió el suicidio de algunos de sus empleados.

"El problema, y el gran tema de esta película -considera Verdú- es el abuso de poder, el modo en que ciertas personas tratan a sus subordinados pensando que valen menos que ellos, que están por debajo, es repugnante", resume la actriz, "asqueada" también del modo en el que las empresas, y a veces, el propio estado "nos vigila".

A pesar de la gran soledad que sufre su personaje, explica Verdú que le gusta Sofía porque "se da cuenta de que si el mundo no tiene pinta de ir a cambiar, tenemos que hacerlo nosotros"

La película, que compite por la Biznaga en Málaga, llegará a las salas comerciales el próximo viernes día 29.