EFEFuendetodos (Zaragoza)

La Tauromaquia de Goya dialoga con diez grabados con motivos taurinos del artista extremeño Eduardo Naranjo, que se muestran en el pueblo natal de Goya, Fuendetodos (Zaragoza), cuando se cumplen 271 años del nacimiento del genial pintor.

Unas estampas que están acompañadas por los 33 grabados en los que Goya plasmó su visión de la fiesta de los toros y que cumplieron el año pasado su bicentenario desde la primera edición de la serie Tauromaquia.

En esta ocasión, el Consorcio Cultural Goya-Fuendetodos de la Diputación de Zaragoza ha organizado una exposición que reúne por primera vez la obra gráfica de Eduardo Naranjo (Monesterio, Badajoz, 1944), que se une a los grabados inspirados en la Tauromaquia, que el pintor extremeño realizó en 2008 y que destacan por la forma en la que plasma el movimiento.

Para el pintor, exponer junto a Goya es el honor más grande que ha recibido en su vida, según ha explicado en declaraciones a los medios en la sala Ignacio Zuloaga de Fuendetodos, hasta donde se ha trasladado para presidir la inauguración de la retrospectiva de su obra gráfica, que abarca de 1965 al 2016 y que podrá verse hasta el 11 de junio.

Un "reconocimiento a la labor de toda una vida que estimula como artista", ha confesado el extremeño, declarado admirador de Goya, de quien ha dicho que "se va haciendo poco a poco, lo mismo que Beethoven, es un genio y un artista muy visceral".

Naranjo ha realizado un recorrido por la retrospectiva de su obra gráfica, que va desde los primeros grabados que realizó en el taller calcográfico a sus 18 años, a su última obra, "Una imagen sin tiempo", en la que ha utilizado la técnica del fotopolímero.

Entre los 51 grabados que se exponen destacan las series "La creación" (1983-1985), "Poeta en Nueva York" (1987-1991), en la que recrea en imágenes la poesía de García Lorca, y "Federico en Nueva York" (2006).

Sin embargo, es en la primera etapa del artista donde se observa una influencia más marcada del ilustre pintor aragonés, con obras como la serie de "Los desastres de la guerra" (1967), aunque Naranjo sigue haciendo guiños a Goya a lo largo de su trayectoria como en su homenaje en aguatinta, "El entierro de la Sardina".

Tras la visita a la sala Zuloaga, el pintor, que ha estado acompañado por el comisario de la exposición, Juan Carrete; la diputada provincial Cristina Palacín; y el alcalde del municipio, Enrique Salueña, ha visitado la casa que vio nacer a Goya tal día como hoy de 1746.

"Es curioso que una persona tan grande haya nacido en una casa tan pequeña", ha bromeado Naranjo en referencia al humilde hogar en el que transcurrieron los primeros seis años de la infancia de Goya, mientras que su padre, José Goya, trabajaba dorando el retablo mayor de la iglesia parroquial.

A unas decenas de metros de la casa natal del pintor se encuentra el Museo del Grabado de Goya, donde Naranjo expone su interpretación de la fiesta taurina producto de su "fantasía, imaginación, reflexión y subconsciente".

En esta serie, las estampas realistas de "La estocada" o "La cogida" dan paso a otras con referencias más oníricas y que se aproximan a lo mágico como en "Salida del toro" o "Vocación", que muestran una visión mucho más personal de este artista, que se considera, "como Goya, un pintor que hace grabados".

Y es que, la vida de este pintor extremeño ha ido "casi paralela" a la de Goya, ha remarcado la diputada Palacín, ya que ambos comenzaron a desarrollar su vocación en una época temprana y los dos comparten la faceta de pintor y grabador.

Una obra gráfica que caracterizó al genio aragonés y que, según Naranjo, "cumple una función social que no cumple la obra única" y es que "se expande" y los grabados "los puede tener cuánta gente cabe en esa tirada".

Inés Escario