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Aunque "La última salida" empieza con un disparo en la nuca que nunca llega, este principio no es más que uno de los disparos certeros al lector que el escritor argentino Federico Axat utilizó para escribir "sin hoja de ruta" esta novela en la que juega con el lector hasta la última página.

"En mis novelas no hay detalles cerrados al azar, por eso todo surge mientras voy escribiendo", cuenta a Efe este argentino (Buenos Aires, 1975) de profesión ingeniero civil y que tiene el "simple anhelo" de vivir de la literatura.

Algo que confiesa con esta cuarta novela (editorial Destino), un éxito de ventas que ha sido traducido a 27 lenguas y que en España ha salido con una primera tirada de 12.000 ejemplares.

Ávido lector de novela negra, Axat tiene "grabado" desde joven, cuando sus padres y sus tíos leían con el objetivo "personal" de desvelar la trama, que este género es una especie de "contienda" entre el autor y el lector.

Una especie de juego que el autor domina hasta el punto de plantear giros inesperados en la vida de su personaje, Ted McKay, que hacen que lo que comienza siendo una trama clásica de thriller acabe convirtiéndose en una auténtica película en la que el lector se convierte en una cámara subjetiva digna de uno de los cineastas que mejor trabajan la psicología, Christopher Nolan.

Así, en "La última salida", después de que McKay vea cómo su idea de suicidio se aborta, las páginas se convierten en una carrera de fondo en la que los malos dejan de ser malos y los buenos pierden esa pátina de bondad hasta convertir este thriller psicológico en un auténtico encaje de bolillos.

"Necesitamos -explica- hacer este viaje con Ted para saber qué sucedió en su mente para no tirarse un tiro en la sien. Eso tenemos que desentrañar, y es un camino arduo".

Pero lo que no ha sido complicado para esta novela es alcanzar el éxito, y no lo ha sido ya que en pocas semanas a la venta, salió simultáneamente en España, Argentina y México, se ha convertido también en el guion de una futura producción cinematográfica de Hollywood.

Una película de la que el autor no puede ofrecer datos, salvo que está en manos de un estudio importante de Hollywood. Aunque matiza que lo que tiene claro es que, aunque aún no ha entrado en fase de preproducción, va a ser "molesto" si es necesario para poder participar en la adaptación cinematográfica del guion.

Pero hasta que llegue este momento, Axat cuenta que en la literatura ha encontrado un "trabajo placentero" que incluso a él mismo le sorprende.

"Los giros en la trama también suceden para mí aunque voy vislumbrando lo que sucede. Pero -apunta- no conozco el final de la historia cuando empiezo".

Quizá por la complejidad de esta obra, Axat ha tardado dos años en darle un final, un tiempo en el que ha sido "fiel" a sus personajes porque son ellos los que van guiando esta compleja trama "mental" llena de juegos literarios a modo de puntos de inflexión.

Amante de otros autores de este género como Stephen King, el argentino, que está en España de promoción, ha conseguido a través de las "reescrituras" de este libro a lo largo de dos años construir una obra en la que la "desconfianza" que genera en el lector es la base para querer llegar hasta la última página.

Por Pilar Martín.