EFEToledo

Mes y medio después de localizar dos bóvedas del anfiteatro romano de Toledo, la situación está paralizada: el propietario del suelo no ha aceptado la propuesta de que el Consorcio de la Ciudad acometa, de forma excepcional, la excavación arqueológica, ha puesto a la venta el terreno y se desconoce el planteamiento que tendrá el nuevo comprador.

Además, la "preocupación" de la Consejería de Educación de Castilla-La Mancha es que los restos arqueológicos que se han encontrado se conserven de la mejor manera y, a la vez, que no haya problema con las medianerías de las casas colindantes ni se produzcan accesos incontrolados a este propiedad situada en el barrio toledano de Covachuelas, fuera de las murallas del Casco Histórico.

A comienzos de mayo se conoció el hallazgo de dos bóvedas del anfiteatro romano de Toledo, que estarían adosadas a un muro con el fin de soportar la estructura del graderío del anfiteatro.

El suelo está fuera de los límites en los que actúa el Consorcio de la Ciudad de Toledo -que se encarga de la gestión del patrimonio y está integrado por varias administraciones-, pero "de manera excepcional" puede ejecutar acciones fuera de las murallas, como ha sucedido en el Hospital de Tavera o con la fuente que Cristina Iglesias ubicó en el campus Fábrica de Armas.

Lo que se ofreció al propietario fue la posibilidad de que el Consorcio entrara en el proyecto y realizara la excavación arqueológica y la ejecución de la cimentación, de modo que se le facilitara la construcción de su vivienda.

Pero aquí entran muchas variables, ha explicado a Efe la jefa de servicio de Patrimonio de la Consejería de Cultura, Patria Hevia, que tienen que ver incluso con la privacidad que busque el propietario, ya que cuando el Consorcio hace este tipo de actuaciones con dinero público de distintas administraciones, esa inversión debe revertir en la sociedad: por ejemplo, abriéndolo a visitas.

No se trata de que cualquiera pueda acudir a ver los restos cuando lo desee, pero la entidad organiza visitas guiadas a las propiedades en las que ha intervenido para explicar los restos hallados y su interés en la historia de Toledo, que es Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

"Ahí ya intervienen las necesidades que tiene el propietario, y nosotros no nos metemos y lo respetamos muchísimo por supuesto", ha señalado Hevia respecto a la dinámica que se sigue con los restos protegidos y puestos en valor.

Lo cierto es que hasta ahora se conocía que los restos del anfiteatro estaban por esa zona, pero ha sido la aparición de las dos bóvedas "uno de los mejores indicios" para saber "de una manera fehaciente" que el anfiteatro estaba ahí, y el objetivo de las administraciones es protegerlo.

El propietario del suelo comunicó que paralizaba la obra y ha puesto en venta el solar, y, de la otra parte, el servicio de cultura de la delegación provincial de Toledo le ha contestado por escrito indicando la forma correcta en que deben preservarse los restos y solicitando, en los plazos que marca la legislación, el informe de los trabajos arqueológicos realizados.

Este informe todavía está en plazo de ser entregado y no solamente atañe a estos restos del anfiteatro, sino a otros que han salido en superficie y que son de otras épocas, desde islámica hasta contemporánea, ha agregado la jefa de servicio de Patrimonio.

Durante este mes y medio se han mantenido reuniones "a todos los niveles" porque no se trata de un asunto que competa a una sola administración sino que "hay que buscar una solución consensuada y que, también, sea posible administrativamente", pero la opción que se había planteado de que el Consorcio pudiera actuar "se ha cortado antes de que se pudiera iniciar el trámite", ha apuntado.

En este momento, "todo depende de si alguien compra los terrenos y del planteamiento que tenga para ellos", ha afirmado Patricia Hevia, quien ha resaltado que "nuestra preocupación es que queden bien preservados los restos".

Lidia Yanel