EFESant Lluís (Menorca)

El diálogo es algo infrecuente en nuestra sociedad y su pertinencia frente a la polémica y al insulto ha sido reivindicada por los expertos que han asistido a las III Trobades Albert Camus que se han desarrollado en Sant Lluís, localidad natal de la abuela del pensador francés.

La frase "No hay vida sin diálogo" que da título a estas jornadas que se han desarrollado este fin de semana en Menorca formó parte de la conferencia titulada "El castigo de la libertad" que el Premio Nobel de Literatura Albert Camus pronunció en París en 1948 y, según los expertos que han participado en el encuentro, hoy es más actual que nunca.

Pero "el diálogo es algo infrecuente y su presencia es escasa en nuestras vidas", ha asegurado el filósofo Josep María Esquirol, catedrático de la Universidad de Barcelona y especialista en la relación entre filosofía y psiquiatría.

Esquirol (Sant Joan de Mediona, Barcelona, 1963), que obtuvo el Premio Nacional de Ensayo en 2015 por "La resistencia íntima: ensayo de una filosofía de la proximidad", ha explicado que una conversación en la que te convencen de que compres algo o de que apoyes a alguien electoralmente no es en ningún caso un diálogo, sino que tiene un carácter instrumental o es una estrategia.

En un diálogo, sostiene, uno no puede prever lo que va a decir porque depende de lo que sea capaz de escuchar a su interlocutor, algo que es algo muy infrecuente en la sociedad actual.

Ya sea en el mundo de la política, en el Congreso con los partidos políticos, o en las tertulias de los medios de comunicación, lo que se ve son personas "que tienen algo que decir y, en el mejor de los casos, esperan su turno para decirlo. Eso no es un diálogo, es igual que cuando vas a la pescadería y esperas tu turno para comprar".

Y sin diálogo, la vida se empobrece, ha indicado Esquirol, que también se ha pronunciado sobre las nuevas formas de comunicarse en línea y ha señalado que, aunque no tiene "nada contra las pantallas, el que todo sea por pantalla es un problema".

El francés Rémi Larue, experto en el pensamiento de Albert Camus, ha recordado cómo el Premio Nobel consideraba que los espacios de debate ya no eran espacios constructivos y la violencia seguía siendo el medio elegido para alcanzar los objetivos.

¿Puede ser el diálogo un límite a la violencia?, se ha preguntado el estudioso, que ha recordado cómo Camus aseguró que el diálogo había sido sustituido por la polémica y como el insulto había ocupado su lugar.

Según Camus, ha indicado, se debía oponer "la moral del diálogo a la moral del asesinato" porque había llegado el momento "para Europa y para el mundo de unir las fuerzas del diálogo contra las ideologías del poder".

También ha participado en la jornada Alicia Sintes, científica balear estudiosa de las ondas gravitacionales, quien ha destacado cómo el diálogo, la comunicación entre científicos, hace posible el progreso.

Hoy en día, ha manifestado la científica, los grandes avances no los hace una sola persona, sino que son resultado del trabajo de muchas personas en un diálogo continuo durante grandes períodos de tiempo para abrir una nueva ventana al conocimiento.

Y ha puesto como ejemplo de colaboración y de diálogo el centro internacional de investigación Sesame, primero en su tipo en Oriente Medio y del que forman parte ocho países que superaron sus diferencias para unirse en torno a este proyecto pionero de "ciencia para la paz".

Se trata de un acelerador de electrones inaugurado en 2017 en el que participan ingenieros y científicos de Chipre, Egipto, Irán, Israel, Jordania, Palestina, Paquistán y Turquía y que no solo supuso un salto cualitativo para la investigación científica en Oriente Medio, sino que también fomenta la paz en la región.

No obstante, ha opinado que si el pensamiento de Camus reflejó "la desilusión de los intelectuales en la época de la posguerra" en el siglo XX, en la actualidad "estamos en el siglo de la desilusión de científicos y humanistas".

Por su parte, la escritora estadounidense de origen palestino Nathalie Handal, considerada una de las voces más importantes de la "diáspora árabe", ha hablado de la "mediterraneidad", y de los países que viven en un mar donde converge la diversidad de sus pueblos.

Pero ha considerado que la sociedad actual necesita "un diálogo más profundo, más vital" para evitar el "precio" que pagan los migrantes.

Carmen Naranjo