EFEMadrid

En primera persona y a través de una serie de encuentros con sus 'ex', la directora de "Family tour" (2013), Liliana Torres, reflexiona en su nuevo filme, "¿Qué hicimos mal?", sobre la crisis de la pareja en los tiempos actuales.

"Estamos deconstruyendo la pareja, tirando el edificio abajo completamente", señala en una entrevista con Efe la cineasta catalana (Vic, 1980), licenciada por la ESCAC y que ha contado con Isabel Coixet como una de las productoras de su nuevo filme.

Torres lo ha escrito, dirigido y protagonizado a partir de sus propias vivencias: Lili, una directora de cine de 36 años, mantiene una relación estable con su pareja desde hace años, pero siente un malestar subterráneo que le cuesta explicar y que le lleva a buscar a tres exparejas para hacerles una entrevista con esa pregunta inicial: "¿Qué hicimos mal?".

"Convives con alguien, creas lazos profundos, un hogar y al cabo de los años esa relación se acaba y viene otra que sigue el mismo camino; eso me generaba una sensación de culpa y frustración, pensaba que yo estaba haciendo algo mal, en comparación a modelos de pareja anteriores, más longevas", explica.

Torres entrevistó realmente a sus exparejas: Kilian, la primera, representa el amor idílico; Manuel, algo más erótico y salvaje, y con Fede, con quien convivió siete años en México, aún no había habido una reconciliación. Solo el primero de ellos se prestó a dejarse grabar para la película, las otras dos entrevistas se han recreado con actores y algo de improvisación.

"No he sentido ninguna preocupación por exponer mi intimidad, no he pensado en ello, creo que lo que me ha pasado le sucede a mucha gente, no es nada extraordinario como para encerrar en una cajita, contarlo me conecta con otras personas, lo que me importa es la autenticidad", defiende.

Torres reconoce que la autoficción es más común en la literatura que en el cine en España, con excepciones entre las que menciona a León Siminiani y asegura que eso contribuyó a la dificultad para lograr financiar la película, un tema que también incorpora en la trama.

"Me interesaba abordarlo por el peso que eso tiene en una relación, pero también porque no se habla de la precariedad que hay en nuestro trabajo, es una especie de tabú público", apunta, "yo tengo que hacer mil cosas a la vez para lograr un sueldo mileurista, a veces me siento alienígena, pero sé que no soy la única".

Haciendo la película Torres constató que sus tres historias habían sido muy distintas, no había un patrón que se repetía. "Más bien es una cuestión social, un cambio en la forma de relacionarnos y hablo de las parejas heterosexuales, que es lo que conozco".

"Me interesaba mucho esta especie de lugar de tristeza existencial, donde preguntarte lo que quieres, es un espacio que antes las mujeres no teníamos y me parece positivo que lo hayamos conquistado a pesar de que eso mismo esté originando fricciones en la pareja".

Torres apunta otro factor que está desestabilizando la pareja tradicional, "las relaciones Tinder", que alimentan "la poca tolerancia a la frustración que parece que cada generación tiene menos".

"Es posible que estemos dándole de comer al monstruo, no nos damos oportunidad de permanecer y entender en profundidad, de amar con más amplitud", lamenta.

Sobre la relación con Coixet, asegura que ha sido un apoyo crucial desde el inicio. "Fue la primera que nos apoyó, siempre dejándome total libertad, no quería intervenir en el proceso creativo ni ser mi mentora, solo ayudarme a que la película se pudiera levantar y en momentos de baches e inseguridades también ha estado ahí".

Magdalena Tsanis