EFEValladolid

La prostitución infantil en sociedades menos desarrolladas es el estremecedor documento que ha volcado el cineasta Roberto Lozano en "All the souls...", presentado este miércoles en el festival de cine de Valladolid y en el que contó como director de fotografía con Roberto Fraile, asesinado en Burkina Faso.

"Nunca olvidas que una niña tenga que servir a veinte clientes cada día en un burdel de la India", relata el cineasta en una entrevista con Efe antes de recordar a su compañero Roberto Fraile en este y otros trabajos, a quien atribuye buena parte de la sensibilidad, preocupación y clima de tranquilidad que envuelve esta denuncia.

El que iba a ser un documental sobre las consecuencias del terremoto que azotó a Nepal en 2015 se convirtió en un retrato de la trata de seres humanos cuando, en el primer viaje que realizó el equipo de rodaje a este país, presenciaron desde una estación de servicio el secuestro de tres niñas.

El 'shock' inicial les impulsó a contar esta lacra que ha obligado al cineasta a mentalizarse para ofrecer la mejor información posible, aunque comparte el impacto del dolor de las víctimas: "Afecta enormemente, yo he tenido traumas con sueños y pensamientos sobre personas que he conocido y me he involucrado sentimentalmente con ellas y he visto su sufrimiento", ha admitido.

Considera que la víctima pone el trauma en sus manos y por tanto tiene que abordar la información con sensibilidad para que se sienta cómoda y el acercamiento le sirva a su vez de terapia, un aspecto que queda reflejado en la cinta y que es un "legado" que corresponde al reportero Roberto Fraile, asesinado el pasado abril en Burkina Faso junto al periodista David Beriain y un activista irlandés.

"Una protagonista nos contó cómo un hombre abusó de ella cuando tenía cinco o seis años, era adolescente cuando la entrevistamos y no es fácil, tiene que crearse ese clima, y eso se consigue por Roberto (Fraile)", ha explicado el autor.

En este proceso también menciona a la productora, Marta Arranz, pues su condición de mujer facilitó el acceso a lugares restringidos como los refugios seguros de menores liberadas, además de la confianza que supone en un primer momento que se enfrenten a hablar de su pasado con una mujer.

Lozano, quien ha rodado más de una decena de documentales bélicos de tinte social como "Los ojos de la guerra", cosecha aprendizajes en cada uno de sus viajes, y en esta ocasión trae de Nepal la sensación de que "la humanidad es un conjunto unitario", ya que "las preocupaciones de un afgano o un nepalí son las de cualquier ser humano: sacar a su familia adelante, que sus hijos puedan ir a la escuela...", ha puesto como ejemplo.

"Seguramente, si Roberto Fraile hubiese estado aquí, estaríamos en Afganistán ahora", confiesa Lozano al ser preguntado por lo ocurrido en el país asiático durante los últimos meses, un lugar que conoce por ser escenario de sus rodajes y que percibe como el conflicto de su generación.

"Es increíble que se haya llegado a esta situación en la que un país de la noche a la mañana se ha entregado a la gente que representa uno de los radicalismos más grandes de los últimos años, que son los talibanes", advierte el realizador, quien acusa a Occidente de haber "fallado".

Sobre la Seminci, en la que su documental participa en la Gala Unesco Valladolid City of Film, Lozano elogia la creatividad de la ciudad y afronta con "una emoción grandísima" la proyección de "All the souls..." en la que es su casa.

Respecto a la acogida que ha tenido la cinta tras ser presentada en Varsovia hace un año y estrenarse en España en el festival de Málaga, el director celebra haber logrado el equilibrio entre lo informativo, lo emocional y lo creativo, lo que permite al espectador empatizar con las víctimas y las personas que luchan contra la trata.