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Ganador de dos premios Goya, el joven compositor y director de orquesta Lucas Vidal debuta en el mundo discográfico con un álbum de música instrumental, "Karma", que fusiona electrónica y elementos orquestales en busca de "una sonoridad moderna y elegante".

"A partir de 2016 quise hacer un parón en mi carrera para meterme más de lleno en el mundo de la electrónica y aprender, para intentar que ambas músicas se pudieran fundir y florecieran", ha explicado en una entrevista con Efe acerca del proceso que le ha llevado a publicar su primer disco con Universal Music.

Embarcado actualmente en "un nuevo proyecto para 2022" y en la música de la serie "Paraíso", su salto al ámbito discográfico añade una muesca más a su variopinto currículum, tras crear la nueva identidad sonora de La Liga de Fútbol Profesional (LFP) y dar forma al álbum de Raphael "ReSinphonico" (2018), conjugando precisamente arreglos electrónicos y orquestales.

"Todo es aprendizaje, porque producir aquel trabajo me sirvió para sentirme más fresco y dominar un poco más estos dos mundos", asegura Vidal (Madrid, 1984), quien se define como un "músico globalizado", con un pie en España y otro en EE.UU.

Con un largo y reconocido recorrido sobre todo en el ámbito audiovisual, el que fuera autor de la BSO de "Fast & Furious 6" no cuenta esta vez con un guion o las directrices de un realizador. "Aquí la emoción nace de la propia idea musical, es más abstracto", cuenta sobre la diferente forma de afrontar la composición.

"En mi caso, me guío mucho por la elegancia, me gusta que las melodías entren así, también las partes más electrónicas, que sea un viaje, no solo una canción, que al final el oyente lo pueda escuchar tumbado, haciendo deporte o tomando cervezas", explica.

Para él, se trata de conseguir una fusión equilibrada entre lo que surge del ordenador y el "toque orgánico o más humano" que proporcionan instrumentos como el violín, la viola, el chelo, el clarinete y la trompeta.

"Quería algo pequeño, algo más de música de cámara. Las ideas principales, los acordes, melodías y armonías, nacieron a papel y lápiz, desde un lado descomputerizado, y el cincuenta por ciento restante es producción electrónica en una fusión en la que cada uno añade un timbre y algo de alma a la pieza", desentraña.

Con semejanzas al trabajo del islandés Ólafur Arnalds o el alemán Max Richter, el resultado final son temas como "Run", en el que cuenta con uno de los mejores trompetistas del momento, el también español Manuel Blanco, o como "Happiness", definido por él mismo como "la alegría por estar vivo y disfrutar del aquí y el ahora".

"Creo que este disco puede añadir optimismo al momento, del que saldremos con más conciencia del presente", apuesta el compositor, que con solo 20 años superó un cáncer tras el que siguió su formación en el prestigioso Berklee School of Music de Boston (EEUU) e inició su andadura como compositor de bandas sonoras como "Palmeras en la nieve", por la que obtuvo sus dos Goyas.

Ese, apunta, es el color del karma que desprende este disco, "el de querer siempre superarse uno mismo, estar abierto y vivir la vida desde el presente, con muchas ganas".

Será también ese el impulso del que intentará dotar al directo con el que piensa salir de gira por auditorios y festivales de electrónica, "una inmersión audiovisual donde el público realmente perciba cada emoción y viva el ahora", anticipa. EFE

Por Javier Herrero