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La bailarina y coreógrafa Luz Arcas pasó cinco años realizando proyectos de danza en Asia, África y América, un recorrido con el que ha creado una trilogía, de la que presenta su segundo espectáculo, "Somos la guerra", una obra sobre "las aguas del cuerpo, las lágrimas y el sudor, en batalla con la vida".

Luz Arcas (Málaga, 1983) considera que su concepción de la danza tiene que ver con esos viajes que le han aportado una visión fuera de Europa con otro tipo de "sensibilidades sobre la escena, el cuerpo y la danza", explica en una entrevista con Efe.

"Ha sido muy importante para mi formación, esas experiencias han marcado mi lenguaje", señala la coreógrafa que sube al escenario del Centro de Cultura Contemporánea Conde Duque de Madrid, del 27 al 30 de octubre, "Somos la guerra", la segunda pieza de su trilogía Bekristen/Cristianos, en la que reflexiona sobre el cuerpo en el mundo actual.

El primero de los espectáculos tenía que ver con una paisaje del mundo neocolonial, mientras que ahora abre un espacio más doméstico y personal que se acerca a lo femenino.

"Una aproximación muy intuitiva, muy musical, que no tiene una narrativa convencional sobre las aguas del cuerpo, las lágrimas y el sudor", apunta Arcas.

Música en directo con mucho color para hablar de un "cuerpo que está en la batalla de la vida, que se centra en un momento de puro presente" en el que da rienda suelta al cuerpo del trabajo, de la fiesta, del parto, al que reza, al del deseo, al que espera, "cuerpos que están viviendo el presente y soportando el peso del mundo".

La directora de la compañía La Phármaco reflexiona sobre el peso del lo vertical, de esa mirada hacia arriba esperándolo todo. "Parece que vivimos siempre mirando al cielo, a los dioses, a la ambición, esperando el milagro o la salvación, el crecimiento o el progreso".

Y su espectáculo habla de cómo el cuerpo va soportando esa espera, ese peso, una obra "muy emocional con un punto primitivo, de celebración" en la que pone de manifiesto cómo encontrar la potencia en lo que no la tiene, a través del llanto, de las lágrimas y del sudor.

Para ello, se inspira en anécdotas de momentos importantes de su vida como la maternidad, que incorpora con imágenes que hacen referencia a la Anunciación y "figuras marianas que tienen reminiscencias muy arcaicas", que, sin embargo, conjuga con música electrónica, "el folclore de nuestros días" -apunta- y tradicional, que acompaña una línea de investigación sobre el lamento de diferentes partes del mundo.

"Somos la guerra" está interpretada por la propia Luz Arcas, Marcos Matus y Raquel Sánchez y proyecta audiovisuales de Jorge Colomer y Jorge Juárez.

La tercera pieza de la trilogía aun no está en marcha, pero Luz Arcas aventura una pieza coral de la que ya comienza a tener "intuiciones estéticas".