EFEFerrol

Germán Castro es uno de los periodistas más veteranos de Ferrol. Oficialmente jubilado, quien fue fundador de Diario de Ferrol y ejerce como presidente de honor del Club de Prensa de la ciudad presenta "Ángeles Alvariño, mi estela en los océanos".

Sigue indagando, sacando a la luz parte de la historia local, para situar ahora el foco sobre Ángeles Alvariño (Ferrol 1916-Estados Unidos 2005), pionera en la oceanografía cuando era otro de los territorios reservados a los hombres.

Descubrió veintidós especies marinas y "rompió barreras; su hija dice que fue del Renacimiento, hacía muchas cosas y todas bien", afirma el comunicador en una entrevista con Efe.

La puesta de largo de su libro ha coincidido con la estancia de la descendiente de la investigadora, Ángeles Leira, que ha sido recibida antes del acto por el alcalde de Ferrol, Ángel Mato. "Este trabajo es una contribución muy modesta para ahondar sobre todo en la parte humana", señala el autor.

Castro considera que es momento de "contribuir a que nuestros paisanos tengan el reconocimiento que corresponde". No en vano, habla de "una figura de relevancia mundial, recogida en grandes enciclopedias"; a ojos de su propia hija, "indomable".

La obra parte en buena medida de una entrevista con Leira, que no esconde que su progenitora era "genio y figura, una mujer coraje" que ante "cualquier interferencia que tenía era capaz de echarla abajo; tuvo unas cuantas".

Resalta el periodista que no oculte "aristas menos gratas; tenía carácter, no regalaba un adjetivo a menos que viera un trabajo bien hecho".

Incide en que el Club de Prensa fue de los primeros en "rescatar su figura" a finales de los años ochenta, la de una profesional que se "enfrentó a la Administración Carter" y que lo que veía "mal no lo podía callar".

En California falleció en 2005, la suya fue una vida dedicada a la investigación y a la docencia en varios países.

Germán Castro aporta como ejemplo cómo en su día respondió a un responsable del Instituto Español de Oceanografía que le negó poder navegar. Le dijo que las "mujeres no pueden pernoctar en barcos", pero ella lo tuvo claro: "Eso hay que tirarlo abajo porque es un anacronismo".

Lo logró, apostilla en la conversación el autor, porque le "dieron un carné" en el que su rol equivalía al de una "capitana de la Marina".

Su nombre resonó cuando el buque que le rinde homenaje fue movilizado en aguas de Canarias por primera vez para la búsqueda de personas, dos menores desaparecidas, Anna y Olivia, secuestradas por su padre en 2021 para asesinarlas.

"Había que decir quién era, todavía había mucha gente que no sabía de qué iba", remarca el informador ferrolano. Alvariño, en realidad, nació en Serantes, ahora una parroquia de la zona rural y entonces un ayuntamiento, que absorbió Ferrol tras la Guerra Civil.

Será un lugar pequeño, pero guarda el recuerdo de grandes figuras que nacieron o residieron allí.

En su cementerio reposan los restos de Gonzalo Torrente Ballester, el Señor de las Palabras; vive Julia Uceda, Premio Nacional de Literatura, y en su camposanto "quiso también ser enterrada" Ángela Ruiz Robles, precursora del libro electrónico.

El mismo cementerio al que llevaron sus familiares parte de las cenizas de Alvariño; la otra, a la playa de Doniños, "referencia" para ella y su marido, Eugenio Leira.