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El diestro mexicano Eloy Cavazos ha sido homenajeado esta mañana en el ruedo de Las Ventas, en la conmemoración de los cincuenta años de su salida a hombros en Madrid, que aún es la última de un torero de ese país en la primera plaza del mundo.

El acto, organizado por el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid y el empresario mexicano Juan Pablo Corona, ha tenido lugar en la misma fecha del 27 de mayo en la que, en el San Isidro de 1972, Cavazos le cortó las dos orejas al toro Azulejo, de Antonio Pérez Tabernero, de 600 kilos, lo que le valió para atravesar la puerta grande de Las Ventas.

El acto, al que acudió el embajador de México en España, Quirino Ordaz, estuvo presentado por el gerente del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid (CAT), Miguel Abellán, y contó con la participación del mismo Cavazos, que tuvo una simpática y agradecida intervención.

Eloy Cavazos aseguró que aquel triunfo "dio de comer" a toda su familia, y que aún no sabe cómo, dada su reducida talla, pudo matar a aquel toro de 600 kilos, tras una faena que fue "como una bendición".

"Solo vi como después de matarlo -continuó- la plaza se llenó de pañuelos y de repente me encontré con esas dos orejas en la mano, y no las solté ni en la salida a hombros, en la que sentí el calor de toda la afición de Madrid".

El veterano diestro mexicano, que tuvo una carrera muy dilatada, aseguró que aquel triunfo le sirvió en su país para poder argumentar ante sus detractores y los partidarios de otros toreros que él salió a hombros en Madrid, "lo que otros no pueden decir", justo antes de que los asistentes le volvieran a izar por el ruedo madrileño al ritmo de los mariachis.