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Madrid ha conseguido seducir este domingo a la Unesco para convertir al paseo del Prado y al Buen Retiro en Patrimonio Mundial, porque, como ha defendido Andrés Perelló, embajador de España en la Unesco, "cuando dicen, 'de Madrid al cielo', ¿por qué quieren ir al cielo, si ya están en Madrid?".

Así ha defendido el embajador de España la candidatura de "El Paisaje de la Luz" ante el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, que ha sido presidida por Tian Xuejun.

Desde el Museo del Prado han seguido en directo la decisión de la Unesco la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida; el ministro de Cultura, Miquel Iceta; y la vicealcaldesa, Begoña Villacís, entre muchos otros representantes de las administraciones.

Los nervios y la expectación se han hecho notar entre los asistentes, que miraban el reloj con resignación al ver cómo se retrasaba la hora de que Madrid entrara en la lista como bien mundial hasta las tres menos cuarto de la tarde, cuando en un principio debería haber sucedido a las doce y media de la mañana.

De hecho, Iceta se ha tenido que ausentar del Museo alegando motivos de agenda y no ha podido escuchar junto al resto de políticos la decisión de la Unesco.

La intervención inicial del representante del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios ha dejado fríos a los asistentes ante las críticas al proyecto, que iban desde que la conservación de los edificios podría haber sido mejor ejecutada o que no se entendía el proyecto en su conjunto. De hecho, el resto de las intervenciones se tomaban desde la distancia del que escucha un "está bien, pero...".

Sin embargo, tras los alegatos a favor de varios países como Egipto, Brasil y Arabia Saudí, el embajador Perelló ha defendido que "Madrid no puede arrancarse el pulmón del Retiro, que está conectado con el Prado y todo el espacio inscrito en arte y ciencia".

Con una entusiasta y entregada defensa del proyecto, Perelló ha reiterado que este eje del Prado-Retiro ha sido desde hace cuatro siglos inspiración para otras alamedas de ciudades en América, un lugar de encuentro de gente de todas las clases sociales, un punto de promoción de la cultura y de las ciencias en el que se encuentra también "el jardín botánico más sexy del mundo".

Y ha concluido su discurso asegurando que sólo tenía una duda sobre esta candidatura, porque, tirando de chascarrillo popular, ha dicho que no comprendía la frase "de Madrid al cielo". "¿Por qué quieren ir al cielo, si ya están en Madrid?", ha exclamado.

El punto culmen y de máxima tensión de esta jornada, la votación sobre la inclusión del enclave madrileño en la lista de Patrimonio Mundial, se producía pasadas las tres de la tarde, hora española, que en la franja horaria china eran las nueve de la noche.

Un diferencia horaria que ha puesto encima de la mesa la posibilidad de retrasar a mañana la votación, lo que ha provocado la indignación de los asistentes en el Museo del Prado, entre ellos Ayuso y Almeida, quienes han exclamado un "¡no!" desde sus adentros.

Los susurros de "esto es una broma" o "¿de verdad está pasando esto?" parece que han llegado a miles de kilómetros de distancia, hasta los representantes de Omán, Noruega, Etiopía o Nigeria, quienes han pedido que se continuase la sesión para zanjar el asunto sobre Madrid sin esperar al día siguiente.

Algo que ha vuelto a animar a las autoridades que estaban en el Museo del Prado, que han recibido con un enorme "¡sí!" la decisión.

Un "¡sí!" que ha sido aún más grande cuando se ha confirmado que Madrid sería Patrimonio Mundial, y Almeida ha tomado la palabra visiblemente orgulloso de lo que había sucedido.

Ha destacado su "profunda emoción" y "agradecimiento" por un reconocimiento que llega a "una ciudad que ha sufrido mucho en los últimos 15 meses" y que hoy "tiene un motivo de celebración, un motivo de alegría" "para pensar que Madrid tiene más futuro que nunca".

Con esta inclusión "culmina un sueño" que empezó en 2014, en el que han trabajado varios gobiernos municipales (Ana Botella, Manuela Carmena y ahora el del propio Almeida) y en el que la colaboración con el Gobierno de España y el de la Comunidad de Madrid "ha sido determinante", según el alcalde.

Ana Márquez