EFEOlmedo (Valladolid)

Magia, amor y diversión, unidos en la versión musical de "El sueño de una noche de verano", de Shakespeare, han puesto el punto y final a la decimocuarta edición del festival "Olmedo Clásico", que ha contado con un gran nivel y que este año ha tenido a las comedias como protagonistas.

"El otro sueño de una noche de verano" ha actualizado la obra del dramaturgo inglés de la mano de once actores que dan vida a otros tantos personajes, entre ellos, un duende, Puck, que va narrando la historia para terminar convirtiéndose en parte fundamental de la misma con sus enredos.

Fue una pieza que dio que hablar en la época, puesto que en pleno siglo XVI abordaba la libertad sexual y trataba de abrir la mente a nuevas opciones, que Manuel Luna explota con mayor atrevimiento y provocación y siempre bajo el prisma del humor, lo que hace de esta versión una comedia musical hilarante.

De hecho, lo que podría resultar imposible, al emulsionar sevillanas, con Bonnie Tyler, y canción melódica, encuentra su sentido entre el barullo de relaciones, hadas sacadas de un anime japonés, dioses en busca de aventuras y la locura de una noche de verano que nadie quería que terminase ya que, además en este caso, suponía la bajada de telón para el festival olmedano.

Ha sido una edición de grandes éxitos, que inició la desconocida dramaturga Ana Caro con "Valor, agravio y mujer", a cargo de la Fundación Siglo de Oro, y que continuó con la obra de Julieta Soria, "Mestiza", brillantemente interpretada por Gloria Muñoz y que levantó al público de sus asientos en la Corrala del Caballero de Olmedo.

Las comedias siguieron deleitando a los aficionados al teatro clásico con la obra de Calderón de la Barca, "Con quien vengo, vengo", en un gran trabajo actoral que también fue reconocido, y con "La discreta enamorada", de Lope de Vega, a cargo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico de Argentina, muy ovacionada igualmente.

Más discrepancias causó el estreno de "La traición en la amistad", de María de Zayas y dirigida por Daniel Acebes, con disparidad de opiniones, lo que no se repitió con la versión de "El perro del hortelano" de la mano de la Compañía Nacional de Teatro de México, muy acertada en todo su planteamiento, desde el vestuario, a las interpretaciones, la música y la escenografía en su conjunto.

La única tragedia que ocupó la programación de esta nueva edición de "Olmedo Clásico", "Las mocedades del Cid. Comedia segunda", de Guillén de Castro, no obtuvo tanta aceptación, pero sí se llevaría un aplauso unánime y ensordecedor de los espectadores "El enfermo imaginario", gracias al gran trabajo de "Morboria teatro".

Lo mismo sucedió con "Entre bobos anda el juego", de Francisco de Rojas, con una propuesta de "Noviembre teatro" que hizo cambiar de registro a actores que son más habituales de obras dramáticas como Arturo Querejeta o Daniel Albadalejo, y en la que destacó especialmente José Ramón Iglesias en el papel de don Lucas.

A todas ellas se añadieron más propuestas, enmarcadas en secciones del festival como "De aperitivo, un clásico", que da cabida a proyectos más arriesgados, con una versión de "El perro del Hortelano" enmarcada en un ambiente rock de los 80 o "Clásicos en Familia", para introducir a los más pequeños en el mundo de las artes escénicas, con una versión de Romeo y Julieta de "Pupaclown".

Y, para poner la guinda, esa adaptación disparatada de la obra de Shakespeare, que ha dejado una gran sonrisa entre el auditorio del certamen olmedano y el anhelo de volver a repetir el próximo año, en el que cumplirá quince desde que iniciara su recorrido, habiendo logrado convertirse en un referente del teatro clásico en España.

Inés Morencia