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La directora y actriz Magüi Mira sentía desde hacía tiempo la "necesidad vital" de adaptar para teatro la película danesa "Festen", y ahora, gracias a la producción del CDN, conseguirá llevar a escena esta historia "imprescindible" sobre la hipocresía y los abusos sexuales a menores.

"La obra es un bofetón a las conciencias podridas y también a las que no están podridas pero están en 'stand by', dormidas", ha explicado Mira (Valencia, 1944) sobre este texto "contemporáneo e imprescindible" y "lleno de ternura" a la vez que de "brutalidad", que Mogens Rukov y Thomas Vinterberg llevaron al cine en 1998.

En su versión teatral, la directora se ha nutrido del movimiento Dogma 95 -una corriente vanguardista que intentaba "romper" con el cine de Hollywood-, dotando de poesía a un argumento atroz, y ha reducido el número de personajes del elenco, encabezado por Roberto Álvarez y Carmen Conesa como los padres de la familia protagonista.

"Habla de algo tan asombroso, pero tan real, y tan cruel y patético, esta enfermedad que estamos viviendo que es casi endémica, que es la hipocresía", que parece "pactada y cohesionada por todos los poderes fácticos para mantener el sistema en que vivimos, que es injusto pero parece que tiene que permanecer", ha denunciado.

Esa falsedad "comienza" en el ámbito familiar, como núcleo primigenio de la sociedad, y por ello "Festen" toma el "microcosmo" de una familia con una "camada en shock" de hijos que, o bien han sufrido abusos sexuales por parte de su padre , o bien han ocultado a lo largo de los años el atropello que habían sufrido sus hermanos.

En el montaje, Christian (Gabriel Garbisu), después de años de ausencia, vuelve al hogar de sus padres con sus hermanos y familiares, a celebrar el 60 cumpleaños de su padre, el poderoso Helge (Álvarez).

La cena empieza con un discurso de Christian, que denuncia los abusos a los que su padre sometió a su hermana gemela, que se ha suicidado, y a él.

La hermana es una "presencia luminosa" que "ya está liberada" porque la "única salida" que tenía para escapar de esos recuerdos era "desapareciendo", explica Isabelle Stoffel, la actriz que la interpreta.

Es una historia "cruda" que "solo de pensarlo encoge el estómago", ha reconocido la directora del montaje con el que "no se busca venganza", sino "justicia" y que el padre "pida perdón".

Álvarez, que interpreta al progenitor, reconoce que le ha sido "imposible" llegar ni si quiera a "indagar" en las profundidades su personaje, que, ha dicho, es "diferente" al de la película.

Conesa, por su parte, se mete en la piel de una mujer que, a sabiendas de que su marido abusa de sus hijos, no hace nada al respecto, y tras "no poder entender" tampoco a esa madre, decidió encarar el papel "como lo haría un perro".

"Cuando veo que no entiendo algo, miro a mi marido en la obra como me miran a mí mis perros. Le miro, le adoro, mi vida está en sus manos... Y ya no puedo entender nada más, no puedo entender cómo una madre puede entrar a una habitación y ver a su hijo sometido por el padre y cerrar la puerta y seguir la vida", ha apostillado.

Carolina África, Manu Cuevas, Karina Garantivá, David Lorente, Jesús Nogero y Clara Sanchis completan el reparto de esta producción del Centro Dramático Nacional (CDN) que estará en cartel hasta el 9 de abril.