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La conjugación del terror basado en lo paranormal con el miedo a una nueva vida en la ciudad sientan las bases del retrato que "Malasaña 32" pinta de una familia española de finales de los 70 que se instala en Madrid.

Un retrato hecho a base de pinceladas de realidad, dramatismo y elementos cotidianos como principales factores para generar miedo. En "Malasaña 32" el miedo no brotará en el espectador como resultado de sustos al uso, monstruos de manual o portazos inesperados.

"Es una película muy especial. Creo que no se ha hecho una película como esta en España, de un terror tan de aquí. La idea era que el terror viniera de lo cotidiano, de lo que tenemos a nuestro alrededor", explicaba su director, Albert Pintó, en una entrevista concedida a Efe.

El miedo en esta cinta, que se estrena el próximo viernes 17 de enero, llegará a través de la presencia de un fenómeno paranormal que utiliza lo cotidiano, así como elementos característicos de la tradición española, para comunicarse.

Retrato de la familia española de los 70

Jugar al "Veo, veo", los acordes de un tema de Raphael, una canica, una peonza o las cuerdas de un tendedero. Todos aquellos recuerdos de infancia para muchos y tradición para otros se convierten en los cimientos que estructuran un terror ciertamente palpable que erizará la piel de un espectador que se sentirá, como subrayaba Pintó, "muy identificado".

Dicha identificación llega, además, gracias a que "Malasaña 32" da una vuelta de tuerca al género de terror para, además de ofrecer intensas dosis de horror paranormal, presentar una radiografía extremadamente realista del Madrid de 1976 y del famoso éxodo rural vivido por cientos de españoles que, años atrás, huían del campo en busca de un futuro mejor en la ciudad.

En este contexto, es importante que no pasen desapercibidos, por la brevedad de su intervención, personajes clave como el administrador, interpretado por Javier Botet.

El actor, un asiduo del cine de terror por sus papeles en película como "It" (2017) o la saga "Rec", sintetiza, con humor, el rol del administrador en la cinta de Pintó: "Mi personaje, a diferencia de otras películas, es humano, pero, sin embargo, es un personaje terrorífico. La especulación inmobiliaria es un lugar terrorífico. Es el 'host' que introduce a la familia en la pesadilla", apuntaba el actor a Efe.

El drama familiar como punto de partida

Junto al administrador de Botet, unos personajes muy trabajados, cuya evolución es visible a lo largo de la cinta, crean a una familia Olmedo que propone un perfil muy real de la familia española de esa época, con sus problemas de dinero, sus rencillas internas y el drama que supone pedir favores para conseguir trabajo.

"Creo que llega un momento en las películas de terror en el que el espectador se acomoda y no le importa lo que les pase a los personajes, sencillamente está esperando dónde va a salir el monstruo. Por eso, le dimos mucho peso a que nos importara la situación familiar y ese drama", añadía Pintó.

Begoña Vargas y el brillo de Amparo

Es en esa vorágine del drama familiar unido a un terror a lo desconocido tanto dentro como fuera de su propia casa en la que surge la luz de la actriz Begoña Vargas, quien interpreta a la hija mayor de la familia, Amparo.

Vargas, que para afrontar su primer papel protagonista en un largometraje reconocía haberse inspirado en personajes de la serie "La maldición de Hill House" (2018), da frescura y credibilidad a un personaje que se establece como piedra angular e imagen de la esperanza dentro de todo el horror y la oscuridad que la historia encierra.

Todo cuenta y todo suma para dar miedo en este segundo largometraje de Pintó, el cual está, para más inri, basado en hecho reales. "Ha creado personajes con muchas más capas de lo que sería habitual en una película de terror pura y dura donde el actor está al servicio del susto", resaltaba la actriz Bea Segura, que encarna a Candela, la madre de Amparo.

"Créeme", canción original de la película

Son esas diferentes capas las que hacen que esta película se desmarque del cine de terror más básico y simplón que tira de sustos y oscuridad para dar miedo. Tanto es así que incluso la canción original que acompaña a la película es especial.

El rapero El Chojin y la cantante Nita, de Fuel Fandango, han unido fuerzas para crear "Créeme" y llevar el miedo y el mensaje de "Malasaña 32" más allá de las salas de cine. Así lo explicaba el compositor madrileño: "El objetivo era poder contar algo que pudiera trascender, no hablar directamente del miedo paranormal. Tenía que ser algo que pudiera estar dentro de la película, pero que también pudiera funcionar fuera".

Patricia Muñoz Sánchez