EFEBarcelona

El carisma y la astucia política de Nelson Mandela le llevó a convencer en 1994 a un militar sudafricano venerado por los extremistas blancos de que renunciara a liderar un levantamiento armado y aceptara el fin del 'apartheid', una historia que John Carlin rescata en la novela gráfica "Mandela y el general".

Carlin, que entre 1989 y 1995 vivió como corresponsal del diario británico The Independent el fin del régimen segregacionista y la llegada a la presidencia de Mandela, ha explicado a Efe que el líder sudafricano tuvo que afrontar un último y difícil reto, que era evitar que el carismático general Constand Viljoen se pusiera al frente de una milicia blanca opuesta al proceso democrático.

Con ilustraciones de Oriol Malet, el relato de este discreto y calculado acercamiento de Mandela a Viljoen, que de haber fracasado hubiera puesto en riesgo la transición de Sudáfrica a la democracia, llega ahora a España publicado en castellano (Debolsillo) y catalán (Comanegra), tras su difusión en el mercado francés, anglosajón y árabe, y en países como Turquía y Corea.

Resalta Carlin que a pocos meses de celebrarse las elecciones que iban a encumbrar en el poder al Congreso Nacional Africano, Mandela envió un mensaje a Viljoen para poder reunirse en secreto, pues sectores extremistas de ambos bandos optaban por el enfrentamiento armado y sabía que "en una nueva y muy frágil democracia era muy fácil generar caos, respuestas vengativas y hundir el país".

Para convencer al general de que aquella guerra no tendría ningún sentido y que todos perderían, Mandela, que tenía "un carisma y una presencia poco común", se preocupó de "mostrar respeto y cortesía", a alguien que "representaba a un régimen que lo había encarcelado 27 años y que se disponía a combatir contra su gente".

Más allá del aura de bondad que transmitía Mandela, Carlin pone el énfasis en "su astucia política, en el hecho de informarse al máximo de lo que pensaba su rival, bajo el principio de que si conoces a tu enemigo tienes más posibilidades de ganar", por lo que subraya el "pragmatismo" del líder sudafricano por encima de su "generosidad".

En este punto, Carlin destaca también la figura del militar y su capacidad de evolucionar, pues "tiene la honestidad moral e intelectual de ver que las circunstancias han cambiado y que sus opiniones deben cambiar también, algo muy poco habitual".

Para Carlin, tanto Mandela como el general se hallaban en una posición difícil, aunque actuaron como auténticos líderes, pues "el que dirige no puede hacer oídos sordos a lo que dice su gente, pero al final debe tener la convicción, la certeza y la fe en sus propios planteamientos para decir: este es el camino y lo vamos a seguir".

"Es gente que tiene humanidad y antepone los intereses de su país a los intereses partidistas, lo que tampoco es muy usual hoy en día", apunta Carlin.

John Carlin considera que esta historia "es ejemplar y muy válida para los tiempos polarizados en países como España, Reino Unido, EEUU y otros, donde tenemos un gran diálogo de sordos en la política".

Resalta que "la enemistad y rivalidad entre Mandela y este general de extrema derecha supera cualquier tipo de antagonismo que uno pueda ubicar en España o en otros países, y pese a ello lograron tender puentes y entenderse, y aquí hay una lección importante para la Humanidad hoy en día".

"La voluntad real de tender puentes, de ponerse en la piel del otro y de llegar a un consenso en el que quizás todos pierden un poco pero a la larga todos salen ganando fue la filosofía básica de Mandela, y habría que extraer lecciones de ella", subraya Carlin.

Por su parte, Oriol Malet ha indicado que, antes de ponerse a dibujar, se documentó mucho sobre esta historia y quedó fascinado por ella, lo que entiende que ha quedado reflejado en su trabajo, pues el estilo figurativo empleado para que se reconozca a los personajes tiene "un toque personal, con un trazo muy suelto, muy vivo", que hace que los personajes sean más expresivos.

Malet ha añadido que para diseñar la novela gráfica y las viñetas ha contado siempre con la colaboración y la opinión del guionista, en un proceso que "fue muy lógico, pero también anárquico, con páginas que añadimos 'in extremis' para introducir algún elemento que creímos que debía estar mejor explicado", y en el que "nos lo pasamos muy bien, y esto es lo principal", remata John Carlin.

Carlin, cuyo libro "El factor humano" inspiró la película "Invictus", donde se cuenta cómo Mandela motivó a la selección sudafricana de rugby para que uniera a la nación en la Copa Mundial de 1995, se enorgullece de que los actores protagonistas de ese filme, Morgan Freeman y Matt Damon, avalen también su nueva obra.

"Una lectura fascinante", comenta Freeman sobre esta novela gráfica, mientras Damon estima que la obra supone "una maravillosa y accesible destilación del genio de Mandela", unas opiniones que se destacan en la contraportada de "Mandela y el general".

Hèctor Mariñosa