EFECannes (Francia)

Marco Bellocchio, que denunció en "Buongiorno, notte" (Buenos días, noche) la pasividad de las autoridades italianas durante el secuestro de Aldo Moro en 1978, vuelve con "Esterno notte" a ese capítulo negro de su país y dice hacerlo por el placer de reencontrarse con esa historia y no con una voluntad pedagógica.

Al ahondar en el rapto y asesinato del entonces líder de la Democracia Cristiana por parte de las Brigadas Rojas rompe a la vez su regla de no repetirse.

"No lo he hecho por un deber moral o por una exigencia histórica, porque no soy historiador. Quería retomar ese tema con otros personajes. Tal vez en el pasado, cuando estaba mucho más implicado en la política, usaba las películas de modo pedagógico, pero ya no", contó este jueves en entrevista con EFE.

"Esterno notte", de seis episodios y cinco horas y media de duración, ha sido presentada en la sección Cannes Première de la 75 edición del Festival de Cannes, que se inauguró este pasado martes y concluye el 28 de mayo.

El primer filme, de 2003, estaba centrado en el tiempo del político italiano en cautiverio, y este segundo trabajo, su primera serie, abarca todo lo que ocurrió entonces en el exterior: desde el impacto emocional en su familia hasta las presiones y desinterés político de cara a su liberación.

Moro era el principal defensor del denominado "compromiso histórico", que abogaba por una colaboración entre su partido y el comunista en un momento en que la guerra fría aún estaba lejos de terminar.

"A mí entonces me parecía un conservador. Lo era en cierto modo, pero también un reformista, uno que quería cambiar la política italiana junto a los comunistas. Es una idea bastante original para un político", apuntó Bellocchio, de 82 años.

La multiplicidad de puntos de vista le llevó a apostar por un formato más largo. "No cabía en una película. Sería fácil bromear y decir que con mi edad será mi última serie, pero ya veremos, dependerá de la historia", señaló.

LARGA TRAYECTORIA INTERNACIONAL

De su carrera destacan títulos como "Salto nel vuoto" (Salto en el vacío, 1980), premio en Cannes a la mejor interpretación femenina (Anouk Aimée) y masculina (Michel Piccoli), o "Nel nome del padre" (En el nombre del padre, 1971), con una dura crítica contra la religión.

La religión y la política siempre han estado presentes en sus creaciones: "No lo hago aposta. Uno lee, mira... Todos nos sentimos atraídos por algo y estos temas forman parte de mi vida y de mi formación".

Bellocchio no esconde que en el pasado se sentía cercano a los movimientos de izquierda y que se alejó de esos círculos poco después.

"El marxismo estaba considerado una ciencia que preveía el fin de la burguesía y la instauración de una sociedad socialista. Entonces se creía más en un cambio radical. Yo nunca lo creí realmente. Los últimos en creerlo han sido un poco incluso los terroristas, que pensaban cambiar el mundo. Esto es respetable, porque se jugaban la vida. Los terroristas han sido los últimos revolucionarios".

El director se encuentra ahora inmerso en la preparación de "La conversione", un filme sobre el rapto de un niño hebreo y su conversión al catolicismo en 1858. "Soy bastante romántico, en el sentido de que hago las cosas que me inspiran", sostuvo.

Estar con "Esterno notte" en Cannes, certamen que en 2021 le premió con la Palma de Oro de Honor, amplía de momento el público potencial e internacional de ese último proyecto.

"Esta serie iba a ser presentada en televisión. El interés de Cannes nos dio una oportunidad más de darlo a conocer no solo en Italia", concluyó un director que se dice satisfecho con su reconocimiento en la industria: "No me siento incomprendido ni tengo la pretensión de perdurar siglos. Algunas cosas se recordarán y otras no. El tiempo es el mejor juez".

Marta Garde