EFEOviedo

Marcos Mundstock, actor, locutor, creativo, publicitario y, por encima de todo humorista, no cree que haya otros seis locos con puedan repartirse las habilidades de las que él y sus cinco compañeros hacen gala en Les Luthiers, reconocido grupo cómico y musical que desde hace medio siglo ha ofrecido a millones de espectadores un "producto único".

"No creo que haya seis locos que coincidan con nuestras prestaciones" como músicos y actores ha señalado al referirse al futuro de este sexteto argentino que contribuyó a crear hace 51 años y del que sólo continúan activos otros dos de sus integrantes originarios: Carlos López Puccio y Jorge Marona.

Junto a Martin O' Connor y Horacio Turano - que entraron en el grupo tras el fallecimiento en 2015 de Daniel Rabinovich-, y a Tomás Mayer-Wolf, que tomó el relevo de Carlos Núñez tras su retirada, inician hoy en Oviedo una gira por España con "Viejos hazmerreíres".

Se trata de una antología "muy variada y potente musicalmente" que se sirve de la radiotertulia como hilo conductor, ha señalado Mundstock a EFE en una entrevista junto a Mayer-Wolf.

Integra piezas de éxitos pasados como "Loas al cuarto de baño" o "Amor a primera vista" y, tras pasearlo cuatro años por distintos escenarios de Lationamerica, esperan repetir éxito en España sin necesidad de readaptarlo, porque huyen de localismos y sólo tienen que cambiar "cuatro o cinco palabras claves" para que el público español lo entienda en toda su plenitud.

Aquí se sienten como en casa, según ha vuelto a recalcar Mundstock, humorista que en los años sesenta del pasado siglo empezó a leer, primero a sus amigos, y luego ante el público, la biografía del famoso compositor ficticio Johann Sebastian Mastropiero.

Y es que en Oviedo no sólo inician sus giras por España desde hace lustros, sino que aquí recibieron hace un año el Premio Princesa de Asturias de Comunicación, un galardón al que habían aspirado durante años.

"Nos ha dejado huella. Nos ha cambiado, y como dice Puccio ya no somos meros chistosos y empezamos a ser algo importantes", reconoce este "futbolista aficionado" que desconoce qué futuro espera a Les Luthiers, si seguirá funcionando con seis integrantes totalmente renovados o si dejará de hacerlo cuando falten los "históricos".

No cree que el sentido del humor haya cambiado durante las cinco décadas que lleva sobre los escenarios, ni que éste se herede, pero sí cree importante que en los primeros años de vida los niños se familiaricen con él y lo aprendan como se hace con la música.

Tampoco considera que sea una mala idea que se enseñe en la escuela o que "algunos profesores inculquen el placer de disfrutar de un buen chiste" porque para Mundstock, "el humor se aprende y mejora con la práctica, porque nadie nace riendo".

Mayer-Wolf comparte su visión ya que tiene claro que si desde pequeño uno empieza a adquirir ese humor en casa o la escuela será "más propenso a que de adulto lo tenga incorporado".

Ambos tienen claro que el humor tiene como límite el dolor ajeno, pero también que nunca se sonarían los mocos con la bandera del país donde uno vive, como hizo el humorista Dani Mateo en televisión, "no por una cuestión ideológica, sino de buen gusto humorístico", en palabras de Mundstock.

Aunque les surgieron oportunidades, Mundstock mantiene que el humor de Les Luthiers tiene una "incompatibilidad total" con la televisión porque mientras ellos crean un espectáculo de dos horas cada dos años, para la tele dispondrían de un mes o una semana.

Ninguno de los dos cree que ahora se haga un humor más burdo que hace años y comparten su admiración por las series estadounidenses como "Friends" o "Big Bang Theory", comedias sólo comparables para Mundstock con la "época dorada del neorrealismo italiano, de la comedias italianas de Monicelli donde cada línea de texto es una maravilla de elaboración y comicidad".

"Tienen la mecánica y encontraron el formato", ha afirmado Mundstock, que no está al tanto del humor que se hace actualmente en España, pero que sigue teniendo como "dioses" a humoristas como Gila, Tip y Coll, y a otros aún vigentes como Tricicle, con los que, como reconocen entre risas, no tienen el riesgo de competir porque "no desafinan ni se equivocan con el texto".

Lo que sí tiene claro Mayer-Wolf, el último en incorporarse al grupo, es que Les Luthiers han conseguido crear un "producto único" gracias a una combinación de un "humorismo atemporal, sano, que no tiene nada de chabacano ni vulgar, con una música de excelencia de todos los géneros musicales y que cuenta como elemento extra de la utilización de instrumentos informales".

Jaime Martín.